Una demanda demasiado dulce

Una mujer provoca una serie de demandas colectivas contra un fabricante de golosinas que no informaba adecuadamente del contenido de azúcar

Una mujer norteamericana ha puesto contra las cuerdas a la multinacional Jelly Belly, fabricante entre otros productos de unas golosinas muy conocidas por ser las preferidas de Ronald Reagan, ex presidente de Estados Unidos. En este caso, la demanda presentada por Jessica Gomez, ciudadana de California, hace referencia al producto Sports Beans. Se trata de un suplemento de ejercicio producido por Jelly Belly, en cuyos elementos promocionales anuncia que contiene “electrolitos y vitaminas”. Jessica Gomez, madre de seis hijos, se sintió engañada porque asegura que Sports Beans tiene mayor contenido de azúcar de lo anunciado.Ante la presentación de la demanda, Jelly Belly Candy Co. reaccionó diciendo que era una reclamación “sin sentido” y solicitó a un juez federal que la desestimara. La demandante acusa a la fabricantes de gominolas de ocultar la presencia de azúcar en sus productos utilizando la terminología “zumo evaporado de caña”, tal como se ve en la etiqueta al listar los ingredientes de Sport Beans. Gomez asegura que “es azúcar y debería figurar como tal”. El proceso judicial no se paró, pese a que la compañía demandada tildó de “tonterías” las acusaciones. Jelly Belly decidió pasar al ataque y volver a pedir el desestimiento de acuerdo con las leyes de Competencia Desleal, Publicidad Falsa y Remedios Legales del estado de California. Anteriormente, la compañía había matizado que la presencia de azúcar era real y se podía consultar en el apartado de información nutricional de la etiqueta. “Ningún consumidor sensato habría sido engañado por el etiquetado de Sport Beans: Gomez no puede haber visto el ‘zumo evaporado de caña’ sin ver también el contenido de azúcar del producto en su panel de información nutricional” afirmó un portavoz del fabricante de golosinas.

Gomez añadió enmiendas a su demanda argumentando que la etiqueta del producto que había comprado en una tienda del condado de San Bernardino había sido diseñada para inducir a error a los consumidores, y que ella y otros no estarían dispuestos a pagar tanto por este producto si tuvieran conocimiento exacto de los ingredientes. La demanda acusa a la compañía también de no advertir a los atletas de la presencia de azúcar. En mayo de 2016, la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) determinó que el zumo de caña evaporado es azúcar. Después de esa decisión, llegaron varias demandas colectivas. “Los edulcorantes derivados de la caña de azúcar no deben declararse en las etiquetas de los alimentos como zumo de caña evaporado”, sentenció la FDA.

La demanda de Gomez abrió la puerta para la presentación de demandas colectivas que Jelly Belly está haciendo frente. Hace unos meses, en agosto de 2017, obtuvieron una primera resolución favorable por parte de un juez de California que considera que el único perjuicio ocasionado a los demandantes fue monetario ya que perdieron el dinero gastado en la compra del producto. Sin embargo, la lucha judicial no ha finalizado y tiene un largo recorrido por delante.

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