Un año del horror en la Rambla de Barcelona

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Ha pasado ya un año desde ese fatídico 17 de agosto, cuando la Rambla de Barcelona se tiñó de sangre y horas después, durante la madrugada, el horror se repitió en Cambrils. Los atentados terroristas del verano pasado dejaron tras de sí 16 muertos y más de un centenar de heridos.

Durante una tragedia como la que vivió Cataluña en lo que menos piensan las víctimas y sus familiares es en las compensaciones económicas y en quien pagará los gastos que se generan. Pero lo cierto es que en nuestro país, como en la mayor parte de los países de nuestro entorno, están cubiertos. ¿Quién se hace cargo?

En España, desde el ataque del 11 de marzo de 2004 en Madrid, es el Estado, a través del Consorcio de Compensación de Seguros, quien asume los riesgos por daños personales para las víctimas con alguna póliza contratada, hasta los límites de dicha póliza. Además, al margen del Consorcio, la Ley 29/2011 de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas de Terrorismo fijó la responsabilidad de la Administración a la hora de indemnizar y dar las ayudas necesarias para resarcir a los afectados por los daños personales y materiales que sufran a causa de un acto terrorista. Ambas indemnizaciones, la del Consorcio y la del Estado, son compatibles entre sí, es decir, se pueden acumular.

¿Por qué? Porque no todo el mundo tiene una póliza contratada para poder acceder a las indemnizaciones del Consorcio y porque, aún teniéndola, podría no tener cláusula de cobertura de riesgos extraordinarios. De hecho, la mayoría de las aseguradoras excluyen la cobertura en caso de actos terroristas, ya que se consideran causas de fuerza mayor. Así, en los casos en las que las víctimas no tenían cubiertos este riesgo por un seguro de vida, multirriesgo, de salud, de viaje o de decesos, o que simplemente no estaban asegurados, fue el Estado quien asumió las indemnizaciones por muerte y lesión y los costes por conceptos como la repatriación y el sepelio, los gastos médicos, y los daños materiales.

El importe que prevé el Consorcio para las víctimas de actos terroristas no puede superar la suma del capital asegurado en la póliza, aunque sí se puede acumular las indemnizaciones de las diferentes pólizas que tuviera el afectado. Por eso, en caso de fallecimiento es importante que los familiares consulten el Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento para comprobar en qué seguros, individuales o colectivos, pudiera constar como beneficiario.

De hecho, pueden ser de muchos tipos… La compensación por accidente puede estar incluida, a modo de cobertura complementaria, en una póliza de vida, en una multirriesgo, en el seguro de coche, en el de la tarjeta de crédito o en el seguro colectivo para los trabajadores de la empresa.

Aunque casi todos los países europeos corren con los gastos de las ayudas e indemnizaciones a las víctimas de un atentado, en los últimos años se ha incrementado la demanda de seguros por terrorismo por parte de empresas internacionales que tienen empleados en países políticamente inestables. Pero lo cierto es que, hoy por hoy, la amenaza terrorista es global y las principales ciudades europeas siguen en el punto de mira y mantienen en niveles elevados sus alertas de seguridad.

En España la probabilidad anual de morir en un atentado es de una entre 2,8 millones. Es difícil no pensar en ello pero hay que intentar no hacerlo. La diabetes, de hecho, causa 600 veces más muertes.

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