TOMATES VERDES FRITOS

Año: 1991

Dirección: Jon Avnet

Guión: Fannie Flagg, Carol Sobieski (Novela: Fannie Flagg)

Reparto: Kathy Bates, Jessica Tandy, Mary Stuart Masterson, Mary-Louise Parker, Chris O’Donnell, Cicely Tyson, Gailard Sartain, Gary Basaraba, Stan Shaw

Género: Drama

Sinopsis: Evelyn (Kathy Bates), una mujer madura que vive frustrada por su gordura y por la insensibilidad y simpleza de su marido, conoce casualmente en un asilo a Ninny (Jessica Tandy), una anciana que le va contando poco a poco una dramática historia ocurrida en un pequeño pueblo de Alabama. El relato se hace cada vez más fascinante: gira en torno a la gran amistad entre dos mujeres (Mary Stuart Masterson y Mary-Louise Parker) y al misterioso asesinato del marido de una de ellas. Adaptación de una novela de Fannie Flagg. (FILMAFFINITY)

¡TOWANDA!

Qué mejor día que hoy, 8 de marzo (día de la mujer), para hablar de esta película que transmite un potente mensaje feminista. “Tomates verdes fritos” no busca ser una reivindicación ni se trata de un film con grandes pretensiones y eso es lo que lo hace tan especial. El mensaje intrínseco acaba siendo la liberación de la mujer pero no se queda ahí. Es también una denuncia al racismo, una oda a las mujeres fuertes e independientes y un guiño a la homosexualidad.

La narración se basa en el transcurso de dos historias paralelas, una en el presente y la otra a través de flashbacks. En el presente setentero-ochentero tenemos a Evelyn Couch que vive atrapada en una frustrante monotonía y con un matrimonio sumido en la rutina. Es una mujer que roza la cincuentena y que está acomplejada por su ligero sobrepeso. Desde el principio se nos presenta como un personaje entrañable, dócil y conformista. Pero eso cambiará gracias a Ninny Threadgoode, una lúcida y pizpireta anciana con una apasionante historia que contar. A través de Ninny conocemos esa segunda historia, la que va abriendo los ojos a Evelyn y regando el germen de la inquietud que ya había brotado en su interior.

Ninny le relata la vida de Idgie, una mujer fuerte, con coraje, sin prejuicios y con las cosas muy claras. Nos remontamos a un pueblo sureño a finales de la década de 1920 para abordar todo tipo de temas delicados como la segregación y el racismo; el maltrato y la discriminación; la desigualdad de clases; el miedo a la muerte; enfermedades como el cáncer o el alcoholismo… y también otros asuntos más agradecidos como la amistad, la lealtad y el amor. Este último, tratado con demasiada discreción en la que se intuye una relación lésbica entre Idgie y Ruth.

Las historias de Ninny serán el impulso que Evelyn necesitaba para su despertar. Idgie le servirá de ejemplo a seguir para entonar su grito de guerrera “Towanda”. Volverá al trabajo, a hacer ejercicio e incluso a protestar por lo que no le gusta y luchar por lo que quiere. Y ese gran cambio lo vemos claramente en una de las escenas míticas de la película en la que Evelyn, en su visita al supermercado tiene que ver como un coche le roba el aparcamiento delante de sus narices. Del coche salen dos muchachas que le sueltan burlonas: “Admítalo señora, somos más jóvenes y más rápidas”.

En un primer momento, Evelyn calla, y su yo de antes se hubiera resignado, pero Towanda actúa y la emprende a golpes con el coche de las muchachas. Como loca al volante, embiste al otro auto en un estallido de liberación y satisfacción personal. Ante la mirada atónita de las jóvenes, les espeta: “Admitidlo, soy más vieja y mi seguro lo cubre todo”.

No deja de ser curioso que salga la palabra “seguro” en un momento que parece ser de enajenación mental, de locura y desenfreno. Un impulso que Evelyn sabe que traerá consecuencias pero no le preocupa porque su seguro lo va a poder subsanar. Además, con la satisfacción con la que habla, lo más probable es que disponga de una buena póliza a todo riesgo que le deje el coche como nuevo. Aunque, bien pensado ¿le pagará la reparación su compañía si se entera de las circunstancias en las que se produjo el choque?  Esperemos que sí. De no ser así, al menos el gusto del momento no se lo quitará nadie.

Para saber el por qué de los tomates verdes fritos y descubrir un previsible pero emotivo final, recomendamos disfrutar de esta liviana perla cinematográfica.

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