Pensiones

¿Tendré pensión en un futuro?

Ante la incertidumbre del actual sistema de pensiones, la clave es ahorrar a largo plazo
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La hucha de las pensiones bajo mínimos; el mayor envejecimiento de la población; el déficit de la Seguridad Social… Son algunos de los factores que hacen que nuestro actual sistema de pensiones sea insostenible. Tal como recientemente ha indicado el Melbourne Mercer Global Pension Index de 2019, España es el tercer país del mundo con las pensiones menos sostenibles, sólo por detrás de Italia y Austria.

Ante esta realidad, ¿quién no está preocupado por su pensión? Seguramente, las generaciones venideras también podrán contar con ella. Pero, ¿cuántos años tendrán que cotizar? ¿Qué media se utilizará para el cálculo? ¿Y cuánto dinero recibirán?, ¿será una pensión digna? Todas estas son algunas de las cuestiones que preocupan a los futuros pensionistas.

Aunque ya se están poniendo sobre la mesa varias medidas para garantizar las pensiones como: aumentar gradualmente la edad de jubilación -teniendo en cuenta que la esperanza de vida sigue creciendo-; elevar los niveles de ahorro, tanto a través de fondos de pensiones como personales -para asegurar que menos personas dependan exclusivamente del Gobierno en su jubilación-; incrementar la cobertura de planes de pensiones privados -incluyendo a autónomos o freelance-, etc. Sin duda, hoy en día es más que necesario empezar a ahorrar cuanto antes, pensando en el largo plazo, es decir, en nuestra jubilación.

Distintas fórmulas de ahorro

Ahora bien, ¿tenéis dudas sobre cómo podéis ahorrar? Es normal, porque en el mercado existen muchos instrumentos de ahorro privado, destinados a complementar la pensión. Por eso, os resumimos las características de los más comunes para que podáis elegir los que mejor se adaptan a vosotros:

  • Plan de pensiones. Se trata de un producto financiero de previsión que os permite canalizar el ahorro, a través de la realización de aportaciones periódicas, con la finalidad principal de disponer, en el momento de vuestra jubilación, de ingresos adicionales que os permitan complementar la pensión pública.

Es importante tener en cuenta que no podréis disponer del dinero hasta que no os jubiléis -excepto en casos de desempleo de larga duración o de enfermedad grave-. En este sentido, cabe señalar que a partir del 2025, está previsto que se pueda disponer del ahorro acumulado cuando hayan transcurrido 10 años desde que se realice la aportación.

En cuanto a las ventajas fiscales, hay que decir que os podéis deducir las aportaciones a la base imponible del IRPF. El límite máximo de aportación es de 8.000 euros al año.

  • Los Planes de Previsión Asegurados (PPA). Los PPA son seguros de ahorro a largo plazo que aseguran a la persona que los contrata una rentabilidad, junto con diferentes ventajas fiscales.

También, os permiten reducir la base imponible del IRPF. El límite máximo de aportación es de 8.000 euros al año y se puede compatibilizar con aportaciones a otros productos como SIALP o PIAS. Al igual que con los planes de pensiones, el capital acumulado sólo podrá rescatarse en el momento de la jubilación o bien, en situaciones de enfermedad grave o desempleo.

  • Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS). Son un híbrido entre un plan de pensiones y un seguro de vida-ahorro. Se trata de un instrumento de ahorro-previsión a largo plazo que permite constituir una renta vitalicia asegurada y tiene como finalidad ir pagando primas para acumular un capital a lo largo del tiempo, que servirá como complemento a la pensión pública.

Una ventaja importante es que no hay que esperar hasta la jubilación para percibir la renta acumulada. Ahora bien, no dispone de las ventajas fiscales de los productos anteriores, aunque si tiene un interesante aliciente fiscal siempre que se cree una renta vitalicia en el momento del cobro. El límite máximo anual de aportación es también de 8.000 euros.

  • Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (SIALP). Existen productos que, por su propia naturaleza, exigen aportaciones algo más potentes. Es el caso de los SIALP, que son entornos de ahorro normalmente planteados a 5 años.

En el caso de estos productos, podéis ir ahorrando poco a poco con la ventaja fiscal que la rentabilidad queda exenta de pagar impuestos, si los mantenéis durante más de 5 años. Además, lo podéis cobrar en forma de capital y os garantiza que a la finalización del mismo al menos a recuperaréis el 85% del dinero que habéis invertido.

Si es necesario, se puede disponer del dinero antes de los 5 años, pero en este caso perderéis la ventaja fiscal asociada al mismo. En cuanto al tratamiento fiscal, tampoco podréis reduciros las aportaciones a la base imponible del IRPF. El límite máximo de aportación es de 5.000 euros al año.

En definitiva, estos productos son sólo un ejemplo de las opciones más habituales. Es decir, existen más opciones de ahorro para que podáis complementar vuestra pensión y mantener una calidad de vida digna cuando estéis jubilados. Si tenéis dudas, os recomendamos que os pongáis en contacto con profesionales del sector.

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