Mascarillas personalizadas

¿Te gustaría tener una mascarilla personalizada? ¡Ojo con los siguientes errores!

Asegúrate que se personalizan de forma homologada porque, en caso contrario, pueden perder su eficacia de protección frente al virus
Erika Parlon
Erika Parlon
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Erika Parlon

Desde hace siete meses, la mascarilla se ha convertido en una compañera indispensable y en un accesorio obligatorio que tenemos que llevar puesto cada día. Al principio se nos hacía extraño, puede que incluso tuvieras que darte la vuelta, porque se te había olvidado en casa o en el coche… Pero, a estas alturas la mayoría ya nos hemos acostumbrado o resignado. No nos queda otra… Además, parece que va para largo, según algunos expertos afirman que tendremos que llevarla hasta 2022. Así que paciencia…

Visto lo visto, lo mejor es que elijamos el modelo con el que nos sentimos más cómodos: las higiénicas, quirúrgicas o bien las EPI (FFP1, FFP2 o FFP3). Las primeras están indicadas para personas sanas; las segundas, para personas sintomáticas o asintomáticas positivas y las terceras, preferentemente para quienes cuiden o estén en contacto con personas sintomáticas o positivos por COVID-19.

¿Pero, qué ocurre si para diferenciarnos de los demás y tener un estilo propio, decidimos personalizar las mascarillas? Muchas empresas ofrecen a sus empleados mascarillas de tela con el logo de su empresa. O también, a nivel particular, algunas personas deciden personalizarlas con el nombre de su grupo de música favorito, motivos decorativos… Pero, ¿siguen siendo igual de fiables? ¿Nos protegen igual frente al coronavirus?

Errores más comunes al personalizar las mascarillas

Obviamente, lo primordial es que las mascarillas sean un escudo eficaz frente al COVID, que nos protejan de su contagio y de su propagación. Esto es lo que debe prevalecer por delante de criterios estéticos. Por eso, la compañía española Gamma Health, que comercializa la que define como “la primera mascarilla reutilizable que inactiva el COVID”, advierte de algunos fallos a la hora de personalizarlas:

Coser sobre la mascarilla. En el proceso de personalización, es necesario recurrir a proveedores profesionales que utilicen técnicas avanzadas de impresión en las fases previas a la incorporación de recubrimientos u otras capas que mejoran la efectividad de las mascarillas. Aquellas acciones de personalización de las mismas que hacen referencia a técnicas manuales normalmente implican técnicas de cosido que inciden de forma negativa en la protección y en la seguridad.

No estampar mediante la correcta técnica de sublimación. Para la estampación de las mascarillas con logos, letras o dibujos, se ha de emplear una técnica de sublimación en imprenta que no incida sobre los tejidos. Esta técnica de estampación se realiza antes de aplicarle los procesos biocidas que permiten al tejido eliminar los virus de forma eficaz.

Reducir la transpirabilidad. Las técnicas manuales de personalización normalmente consisten en hacer orificios, lo que reduce la transpirabilidad y aumenta la exposición. Cabe tener en cuenta que esas técnicas manuales perforan y aumentan la respirabilidad pero son nocivas para proteger.

Pensar únicamente en la estética. Otro de los errores que se tiene en cuenta a la hora de personalizar las mascarillas o elegirlas ya personalizadas hace referencia al componente estético. Los fabricantes que primen este aspecto sobre la calidad de los tejidos y su eficacia ante el virus están cometiendo un grave error. Recuerda siempre revisar si cuentan con la homologación y los certificados pertinentes. 

Elegir sin suficiente información. En tiempos en los que el correcto suministro de materiales sanitarios se ha visto perjudicado por una gran demanda, la información sobre la procedencia de las mascarillas, el proceso de fabricación, los permisos de homologación y la técnica de personalización son determinantes. Así, cuanta más información tengan las compañías, más confianza podrán generar los comercializadores.

En definitiva, desde que estamos en pandemia, cada día aprendemos una cosa nueva. Además, nos hemos tenido que adaptar de la noche a la mañana a nuevos hábitos y formas de relacionarnos. Desde mantener la distancia de seguridad; tener una higiene de manos más frecuente; utilizar geles hidroalcohólicos; reducir la movilidad y encuentros sociales a utilizar la mascarilla como un complemento más de nuestro vestuario. En definitiva, cambios y más cambios con el objetivo de cuidar de la salud de nuestra familia y de la propia. 

En este sentido y en los tiempos que corren, ahora más que nunca contar con un seguro de salud te da la tranquilidad y la seguridad que necesitas. Tanto si tienes que hacerte una PCR, como si tienes dudas sobre si los síntomas que tienes son de gripe o de coronavirus… Sea por lo que sea, tener una póliza médica te garantiza una asistencia rápida y eficaz. En caso de dudas, te recomendamos que lo consultes con tu mediador de confianza

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