Fallecimiento inesperado y seguros

El suicidio no siempre queda fuera de un seguro de Vida

El plazo habitual para que un seguro de Vida incluya el suicidio en sus coberturas suele ser de un año -aunque depende de la aseguradora-, y siempre que quede claro que no ha habido intención de fraude.
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo

El fallecimiento de una persona querida es un trago difícil de digerir para cualquiera, pero hay casos en los que esa circunstancia es especialmente dura para los que se quedan. Una de estas situaciones es cuando la persona que nos deja lo ha hecho por su propia decisión y su propia mano. Una depresión, un suceso traumático, una crisis financiera o laboral, un grave disgusto sentimental, una tragedia personal… son varias las causas que pueden originar un suicidio si la persona es especialmente sensible o se encuentra en una delicada situación mental.

Este suceso, que siempre produce una lógica tristeza y preguntas sin respuestas, puede causar también dudas sobre el futuro que se abre ante la familia más cercana del fallecido: ¿es el suicidio incompatible con el cobro de ese seguro de Vida contratado para garantizar el futuro familiar…?

Periodo de carencia

En muchos tipos de seguros existe lo que se llama un ‘periodo de carencia’. Este término se refiere al plazo que va desde que contratamos el seguro hasta que llega el momento en el que podemos aprovechar todos los servicios que incluye. Este plazo es establecido por la aseguradora para evitar fraudes.

Por ejemplo, en los seguros de Salud suele haber un periodo de carencia en relación al embarazo y al parto de entre 8 y 10 meses. Eso quiere decir que, desde que se contrata el seguro hasta 8 o 10 meses después (cada entidad especifica el plazo exacto), la atención ligada a un embarazo o a un parto no estarán incluidas en el seguro. Pero una vez acabe ese periodo, sí.

El caso de los seguros de Vida

Pues en el caso de los seguros de Vida ocurre una cosa similar: contemplan un periodo de carencia en caso de suicidio. En España, este periodo suele ser de un año. De base, así lo recoge el artículo 93 de la Ley del Contrato de Seguro. O sea, que si en el contrato de nuestro seguro no existe un apartado que establezca una duración más amplia, por regla general se entiende que la póliza de Vida cubre el suicidio cuando este se produzca después de un año de la contratación del seguro.

En cualquier caso, y para mayor seguridad, lo mejor es contar con un profesional mediador, un agente o corredor de seguros, que se encargue de revisar bien las condiciones de contratación, así como la duración exacta de ese periodo de carencia y las causas incluidas.

Y una vez pasado ese plazo, si lamentablemente se produjera el suicidio de la persona asegurada de forma inesperada y no fraudulenta, la entidad entregará la indemnización contratada como en cualquier otro caso de fallecimiento.

De todas formas, y aún pasado el primer año desde la contratación del seguro, la aseguradora se reserva la opción de abrir una investigación si el caso es dudoso. Este proceso determinará si ha habido o no intención de cometer fraude ya que, si fuera así, la aseguradora podría negarse a pagar la indemnización.

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