En caso de siniestro leve: ¿Corro yo con los gastos o se lo pido al seguro?

Me atrevería a decir que, como conductores, o mejor dicho como aseguradores, vivimos varios momentos de inflexión con la entidad que la que contratamos nuestra póliza. El primero sería cuando elegimos una aseguradora y optamos por iniciar un contrato con ella, el segundo es cuando llega el momento de renovar nuestra confianza en ella y decidimos ampliar un año la póliza y, el tercero, cuando a raíz de un siniestro tenemos que recurrir a hacer uso de nuestro seguro.

En realidad, si ya has vivido esos tres momentos eres consciente de cómo las decisiones que tomemos en uno y otro influirán, positiva o negativamente, en el siguiente. Si todavía no lo has experimentado me explico.

Como bien sabrás, una póliza a todo riesgo es la única que incluye los daños propios que pueda sufrir tu vehículo. Es decir, en caso de ser tú, como conductor, el causante de un siniestro sea leve o no, la cobertura del seguro de Responsabilidad Civil obligatoria (conocido como seguro a terceros) se encargará de correr con los gastos de aquellos desperfectos causados por ti. Si en el caso contrario eres tú al que le causan los daños, independientemente del tipo de seguro que tú tengas, el otro conductor y su entidad se encargarán de cubrir tus desperfectos. No obstante, si el causante eres tú y tu vehículo sufre daños deberás sentarte a meditar si te es más favorable dar parte al seguro o no.

¿Cómo me afecta tener un seguro con franquicia?

Estoy contigo en que un seguro a todo riesgo puede suponer un desembolso bastante importante, pero existen formas de que sea más económico, pero claro, eso supone perder algunas prestaciones. Me refiero a la opción de contratar un seguro con franquicia. Si no sabes lo que significa, te lo explico.

Al elegir una póliza con franquicia, ésta siempre te estipulará de cuánto es la franquicia. Es decir, cuánto dinero tendrás que aportar tú, como máximo, para costear un desperfecto.

Te lo explico mejor con un ejemplo. Pongamos que sufres un siniestro leve y que teniendo una franquicia de 200 euros el presupuesto que te hacen para reparar dicho daño supera los 250 euros. De acuerdo con la póliza que tienes contratada, deberás pagar de tu bolsillo 200 euros mientras la aseguradora se hará cargo del importe restante.

Es justo en ese momento cuando debes plantearte si, económicamente, te es más recomendable reclamar a tu seguro para que pague esos 50 euros o si prefieres costear tú la reparación completa.

¿Cómo me puede afectar dar un parte a mi seguro?

Continuando con la situación anterior, antes de tomar una decisión debes tener presente cuáles son las consecuencias de dar un parte a tu seguro. Una de ellas es que éste quedará reflejado en un historial de siniestralidad, con la entidad puede calificarte como “conductor de riesgo y, consecuente, en la renovación de tu póliza ésta puede incrementarte la prima.

No puedes saber con seguridad de cuándo puede ser esta subida, ya que cada aseguradora usa un sistema propio de bonificaciones y penalizaciones, pero sí deberías pensarte bien de qué tipo de siniestro vas a dar parte. Puesto que, si tomamos como referente el siniestro leve que hemos comentado de 250 euros, quizás siendo previsores, te merezca más la pena hacerte tú mismo cargo de todo el importe que arriesgarte a que la subida de tu prima sea muy superior a esos 50 euros de más que has tenido que pagar.

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