Trastornos del sueño

Si no duermes bien, las ojeras no es lo único que debe preocuparte

Más allá de la cara de cansancio y cierta ‘mala leche’ matutina, los problemas de sueño pueden afectar nuestra salud de forma importante cuando son habituales. La mejor solución, consultar a un especialista.
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo

Todos nos hemos levantado alguna vez con las ojeras puestas tras pasar una mala noche. El calor, una pesadilla, tener un bebé en casa, los mosquitos, el cambio de hora, un vecino ruidoso, un examen al día siguiente, una entrevista de trabajo o cualquier cosa que nos cause inquietud y rompa las rutinas puede darnos ‘la noche’.

Y la sensación de no haber dormido lo suficiente no es agradable: nos pone de malhumor, nos hace ser impacientes, reduce nuestra capacidad de atención, concentración y coordinación, disminuye los reflejos y la velocidad de reacción, produce sensación de cansancio… Dependiendo de nuestras actividades, puede incluso llegar a ser peligroso (por ejemplo, puede alterar nuestra capacidad de conducir de forma segura). La fatiga, además, no es que mejore precisamente nuestra apariencia física.

Todo esto, contando con que lo de las malas noches sea una cosa puntual. Cuando los trastornos del sueño pasan a ser algo habitual, pueden repercutir muy seriamente en nuestra salud. Y es que, al igual que una buena dieta y la actividad física, el sueño es un componente crítico para la salud en general. Pero, vamos por pasos.

¿Qué significa dormir ‘suficiente’?

Pues, aparte de circunstancias individuales puntuales (quién no conoce al típico lirón de turno, o tiene un amigo que con 6 horas de sueño se levanta fresco y descansado como una rosa), depende de cuántos años tenemos. La Fundación Nacional del Sueño americana (NSF) ha establecido unos rangos mínimos y máximos para la salud según nuestra franja de edad.

  • Recién nacidos (0-3 meses): lo ideal son entre 14-17 horas de sueño. También es aceptable entre 11 y 13 horas. Lo que no se aconseja es que duerman más de 18 horas.
  • Bebés (4-11 meses): entre 12-15 horas. Aceptable asimismo entre 11 y 13 horas, pero nunca más de 16-18 horas.
  • Niños pequeños (1-2): no es recomendable que duerman menos de 9 horas ni más de 15 o 16. Lo aconsejable, entre 11 y 14 horas.
  • Niños en edad preescolar (3-5): entre 10 y 13 horas sería lo adecuado. Menos de 7 y más de 12 no es aconsejable.
  • Niños en edad escolar (6-13): el rango ideal está entre 9 y 11 horas.
  • Adolescentes (14-17): entre 8 y 10 horas.
  • Adultos más jóvenes (18 a 25): entre 7-9 horas; no menos de 6 ni más de 10-11.
  • Adultos (26-64): igual, entre 7 y 9 horas.
  • Adultos mayores (de 65 años): entre 7 y 8 horas.

Pues va a ser que no duermo bastante…

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 40% de la población duerme mal. Y los estudios de la OMS ratifican que dormir menos horas de lo recomendado impacta de manera directa en el cuerpo y conlleva trastornos sociales, fisiológicos y psíquicos, como el estrés o la ansiedad.

Así, dormir poco puede aumentar las probabilidades de sufrir un infarto o un ictus, o de padecer dolencias como hipertensión arterial, diabetes, cáncer o Alzheimer. También incrementa la propensión a sufrir obesidad. Tanto es así que en muchos países desarrollados la falta de sueño ya es considerado un problema de salud pública.

Sin embargo, no parecemos darle al descanso la importancia que merece. Un 31% de los españoles piensa que sus problemas de sueño no son importantes, y así lo recoge el estudio ‘¿Cómo duermen los españoles?’, realizado por Ipsos en colaboración con la Sociedad Española de Sueño (SES).

Seamos responsables: cuando el no dormir bien se convierte en algo habitual, lo mejor es acudir a un especialista que nos ayude a detectar las causas y a corregirlo en la medida de lo posible.

Y en un seguro de Salud, ¿lo del sueño está incluido?

Para detectar si nuestra falta de descanso es una cosa puntual o supone un trastorno del sueño como dolencia, los seguros de Salud suelen incluir, entre sus prestaciones básicas, la realización de tests que permiten identificar de forma preventiva las alteraciones del sueño de sus usuarios. Realizar esta prueba es la primera criba para llegar hasta el especialista, que se encargará de completar los exámenes para llevar a cabo el tratamiento más adecuado, según el caso. De hecho, muchas aseguradoras disponen, en sus instalaciones de asistencia sanitaria, de Unidades del Sueño, que son centros específicos y especializados para diagnosticar y tratar a personas con alteraciones a la hora de dormir.

De todas formas, hay que tener en cuenta que algunos seguros de Salud tienen un periodo de carencia de unos seis meses para este tipo de tratamientos asociados a los trastornos del sueño. Esto significa que hay que esperar medio año desde que se contrata el seguro hasta que puedes beneficiarte sin coste extra de este tipo de asistencia. Si ya tienes un seguro de Salud, puedes consultar con tu mediador de seguros si tu póliza lo incluye. Y si no tienes un seguro de este tipo pero te interesaría, nadie mejor que tu mediador para aconsejarte sobre cuál sería más adecuado en tu caso.

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