sharenting

Sharenting: padres y madres que sobreexponen a sus hijos en redes

El confinamiento ha producido un incremento considerable de fotos y vídeos de menores en redes sociales. Esto hecho puede conllevar riesgos de sobreexposición y que los pequeños sean víctimas de ciberdelitos.
Elisabet Mejuto
Elisabet Mejuto
Elisabet Mejuto
Elisabet Mejuto

Este 2020 ha sido el año de los récords. En todo el mundo, permanecer en casa ha sido de obligado cumplimiento y, dependiendo del país, esta estancia ha oscilado entre uno y tres meses. Esta cuarentena global, sumada a unas vacaciones en ocasiones inexistentes, ha generado que muchas personas pasen más tiempo en redes sociales, entre ell@s padres y madres de familias con hijos menores. 

Por ello, la empresa de ciberseguridad S2 Grupo ha lanzado una voz de alarma puesto que la cuarentena ha producido un incremento considerable de fotos y vídeos de niños y niñas en redes sociales y, especialmente, en Tik Tok. El aumento de esta tendencia se ha observado sobre todo en vídeos, donde los niños aparecen cocinando, estudiando, haciendo deporte etc. Este hecho, alertan los expertos, puede llevar a riesgos de sobreexposición de su imagen y estos menores pueden ser víctimas de ciberdelitos. 

Sharenting

Y los anglosajones también tienen una palabra para describir estas conductas de los padres; se denomina sharenting. Se dice que esto lo hacen aquellos padres a quienes les gusta colgar imágenes de sus hijos en redes sociales. Sin embargo, a veces no son conscientes del peligro que esto conlleva. 

Los menores de edad están protegidos por ley y exponerlos en exceso en las redes sociales puede traer problemas. En Internet, no hay control de quién puede ver estas fotografías ni hasta qué punto podemos poner en peligro la seguridad y la privacidad de nuestros hijos. Según los expertos, este sharerenting puede hacerse con la mejor de las intenciones. Pero es importante recordar que estas imágenes pueden ser manipuladas y utilizadas por otros menores para burlarse o utilizadas en álbumes con contenido sexual infantil. Estas acciones suponen un flagrante delito con consecuencias muy duras y pueden ser traumáticas para los más pequeños. 

Tanto es así que, a partir de los 14 años, el menor puede decidir sobre su identidad digital. Y si este considera que lo que han publicado sus familiares ha dañado su honor o dignidad, podría denunciarlos. Ofcom, el regulador de las comunicaciones de Reino Unido, elaboró un estudio en 2017 donde más de la mitad de las personas entrevistadas declararon que piensan que a sus hijos les parecerá bien que compartan sus fotos en la red y solamente al 15% les preocupa que no piensen lo mismo dentro de unos años. 

Huella digital de los menores

Éstas fotografías además de los peligros previamente descritos, también pueden generar una huella digital a los más pequeños. La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños en Reino Unido, advierte que por cada foto o vídeo publicado del menor, se crea una huella digital del menor que le seguirá toda su vida adulta. 

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