El seguro no me paga lo que toca

¿Qué sucede cuando no estamos conformes con la indemnización que nos ofrece nuestra compañía de seguros? ¡Sigue estos pasos!

Tienes un percance, llamas a la compañía, el perito valora tus daños y cuando la aseguradora te comunica la cuantía de la indemnización te sorprendes negativamente. Es algo que a veces sucede. ¿Qué pasa cuando estamos en desacuerdo con la cifra que nos ofrece la compañía?

Si tenemos un mediador de seguros será esta figura quien se ocupe de representar nuestros intereses ante la aseguradora y reclamar por nosotros. Si no, debemos negociar directamente con ella, y a menudo se inicia un complicado camino hacia el acuerdo.

Lo primero que hay que hacer es contactar con el defensor del asegurado (figura obligatoria para todas las compañías), que debe contestar nuestra queja en un plazo de dos meses. Si no obtenemos la respuesta deseada podemos presentar reclamación ante la Dirección General de Seguros, aunque su veredicto no es vinculante para las compañías.

Existen, además, oficinas de consumo en las comunidades autónomas y los municipios donde podremos presentar la copia de la hoja de reclamaciones de nuestra compañía que hayamos rellenado. Están obligadas a mediar en el conflicto pero las aseguradoras pueden rechazar este arbitraje. De hecho, muchas así lo hacen. Como último recurso, siempre queda la posibilidad de demandarlos por la vía judicial.

Si estamos en desacuerdo con el perito de la compañía, podemos contratar un perito independiente que redacte un informe sobre el siniestro. A veces sus honorarios quedan cubiertos por nuestra póliza de daños, si así lo prevé explícitamente, así como los costes de defensa jurídica. Aunque no todas las pólizas lo incluyen.

Si se llega a la vía judicial no será cosa de semanas, el camino es largo. Sea como sea, hay que tener en cuenta que además de la indemnización podremos reclamar los intereses de demora, un tema que ya explicaremos con detalle en otro artículo.

A menudo el corredor de seguros evita al cliente pasar por el juzgado intentando previamente llegar a un acuerdo favorable con la compañía porque, ciertamente, puede ser agotador. De hecho, los desacuerdos con la aseguradora para valorar la cuantía a recibir tras un siniestro son la principal preocupación de los usuarios de seguros.


Ver: ‘Las indemnizaciones, la manzana de la discordia’

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