Radares, ¿realmente previenen accidentes?

Respetar las señales de tráfico y seguir algunos consejos de seguridad son la clave

Cuando vamos circulando por autopistas, autovías o vías secundarias ahí están y si los detectamos a tiempo, siempre frenamos. Seguro que ya te puedes imaginar de que estamos hablando… Sin duda, de los radares. Según, la Dirección General de Tráfico (DGT) su función principal es la de reducir el número de lesiones y víctimas mortales en las carreteras. De hecho, afirman que se instalan teniendo en cuenta criterios técnicos de seguridad vial.

Ahora bien, la percepción ciudadana es totalmente opuesta. La mayoría piensan que los radares sólo sirven para poner multas e incrementar el volumen económico de la recaudación a costa de nuestros despistes. Además, depende de donde vivas tienes más posibilidades a ser cazado por los radares. Por ejemplo, Andalucía es la comunidad autónoma donde más multas de radares fijos se registraron, seguida de la Comunidad Valenciana y Madrid. En el lado opuesto de la clasificación aparecen La Rioja, Cantabria y Navarra, respectivamente.

Pero, realmente es así, ¿sólo sirven para recaudar? La respuesta es que no. Varios estudios han demostrado que sí que contribuyen a disminuir el número de accidentes en las carreteras. En consecuencia, también reducen el número de traumatismos y muertes que se derivan de ellos.

También, se ha demostrado que los radares instalados en zonas urbanas son eficaces a la hora de reducir las colisiones y, por lo tanto, el número de personas lesionadas y de vehículos involucrados.

No obstante, si realmente queremos evitar los accidentes de tráfico en el presente y en el futuro, lo más importante es promover e impulsar la educación vial de los conductores. Es decir, impartir más programas formativos para garantizar una movilidad más segura tanto para peatones como para conductores.

Algunos consejos para evitar accidentes de tráfico 

Como todos sabemos, en los siniestros intervienen tres factores: el humano, el vehículo en sí y el estado de la carretera. Por eso, para minimizarlos es importante que tengas en cuenta algunos aspectos:

  • Revisa tu vehículo. Lo primero es lo primero, antes de emprender cualquier viaje, debes revisar el estado de tu coche. Es decir, comprobar si están en buenas condiciones los neumáticos, frenos, acelerador… Tampoco está de más, asegurarse del estado de las carreteras, por si hacen falta cadenas para la nieve, etc.
  • No te distraigas. Una vez al volante -siempre con nuestro cinturón puesto-, debemos prestar la máxima atención. Por lo tanto, los cinco sentidos puestos en la carretera, evitando coger el móvil, contestar Whatsapps, programar el GPS cuando vamos circulando…, entre otras malas costumbres.
  • Respeta las normas de tráfico. Ten en cuenta las señales de tráfico, conduce respetando los límites de velocidad, respeta escrupulosamente las distancias de seguridad, no adelantes en lugares prohibidos, etc.
  • Haz pausas para evitar la fatiga. El cansancio perjudica a la conducción, porque se alteran las percepciones, reaccionamos más tarde… Por eso, debes descansar media hora antes de iniciar la marcha y en los viajes largos, recuerda hacer pausas cada 2 o 3 horas.
  • Cuidado si conduces con mal tiempo o de noche. En otoño y en invierno es más frecuente que llueva o nieve. Por lo tanto, si conduces con mala climatología, es importante que reduzcas la velocidad y aumentes la distancia de seguridad, ya que, en estas condiciones tenemos peor visibilidad, disminuye la adhesión de los neumáticos… También, de noche debemos extremar la precaución porque se reduce la visibilidad, especialmente la agudeza visual y el campo de visión.
  • No consumir alcohol ni drogas. Se han hecho muchas campañas de concienciación y no es de extrañar: el conducir ebrio ha ocasionado el 40% de las muertes por accidentes de tráfico. Con tan sólo tomar dos copas de vino u otro alcohol, nos entra más sueño, tenemos menos reflejos, disminuye nuestra capacidad de reacción, estamos más excitados y al cabo de un rato más relajados… Lo que viene siendo un peligro al volante. Y por supuesto, nada de drogas, pues alteran nuestra capacidad mental, física y psíquica. Además de generar dependencia y ser perjudiciales para nuestra salud.

En definitiva, conducir es una actividad que requiere responsabilidad y sentido común. Por nuestra parte, siendo más respetuosos con las normas de tráfico, señales y radares podremos evitar un gran número de siniestros.

Finalmente, recuerda llevar siempre contigo un buen seguro de auto con las coberturas que necesitas para estar protegido ante cualquier imprevisto.

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