Testamento

Quiero hacer el testamento, ¿por dónde empiezo?

Dejar por escrito tus últimas voluntades es un trámite sencillo, económico y muy conveniente para evitar problemas entre los herederos tras la muerte
Erika Parlon
Erika Parlon
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En España estamos habituados a dejar por escrito nuestras últimas voluntades. Tan sólo en el primer semestre de 2020, 241.433 personas inscribieron su testamento, a pesar de los meses de confinamiento y las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia. En los dos años anteriores, las cifras fueron muy similares: en 2019, 692.336 ciudadanos y en 2018, un total de 687.584, según datos del Registro de Actos de Última Voluntad, dependiente del Ministerio de Justicia.

¿Por qué es recomendable realizar un testamento?

Antes de que sobrevenga cualquier enfermedad o accidente, es importante dejar listo nuestro testamento. Si no lo hacemos, la ley decidirá por nosotros sobre el destino de nuestros bienes. Además, este documento siempre es revocable, es decir, podemos modificarlo tantas veces como lo necesitemos. Solamente es necesario volver a citarse con el notario para reescribir el testamento. No os preocupéis, porque el documento que tendrá valor legal será el último.

¿Cuándo realizarlo?

Podemos hacerlos en cualquier momento de la vida adulta, no hace falta esperar a tener una edad avanzada. Además, se trata de un procedimiento sencillo y económico que nos permite decidir el reparto de nuestro patrimonio, sabiendo que se respetará y cumplirá cuando faltemos. Es la mejor manera de ordenar los deseos, ya que se hace constar de forma legal la voluntad, facilitando la transmisión de los bienes y evitando conflictos entre familiares y allegados. Estos, lamentablemente, suelen ser bastante frecuentes.

No obstante, os recordamos que la ley obliga a legar una parte concreta de los bienes a nuestra familia. Según nuestro Código civil, las dos terceras partes de la herencia corresponden siempre a los hijos. Esas dos partes se conocen como: la ‘legítima’ (1/3), que se dividirá a partes iguales entre esos herederos obligatorios, y el ‘tercio de mejora’ (el otro 1/3), en el caso de que quien hace el testamento decida beneficiar a uno sobre otros.

Aún así queda una tercera parte restante que constituye el tercio de libre disposición, que como su nombre indica, se puede repartir con libertad. Es decir, podemos elegir dividirla en partes iguales o utilizarla para favorecer a uno o más de los herederos. En algunos casos, el testador decide donarla a entidades sin ánimo de lucro como ONGs.

Las tres modalidades más típicas

En primer lugar, cabe destacar el testamento abierto. Se trata de la opción más recomendable, segura y cómoda. Se realiza ante notario, quien asesora sobre las distintas posibilidades acerca de cómo hacerlo y ayuda en su redacción, según la legislación aplicable y la voluntad del testador. Su coste aproximado es de 50 euros.

Pese a denominarse abierto, su contenido es secreto para todos, excepto para quien hace el testamento ya que, hasta el momento de su fallecimiento, nadie puede acceder a su contenido salvo que él lo permita. 

Por otra parte, también cabe la posibilidad de hacer el testamento ológrafo. Se caracteriza por ser manuscrito; en ningún caso será válido si está escrito a ordenador. Se puede hacer sin salir de casa, en cualquier momento y, por supuesto, es gratis. Otro aspecto fundamental de este tipo de testamento es que debe estar firmado y debe constar el año, mes y día en que se otorgue. El texto puede incluir tachaduras, enmiendas o añadidos entre líneas, siempre y cuando el mismo testador lo corrobore con su firma.

Para la elaboración de este documento no interviene un notario y es fácil que cuando son necesarios no aparezcan o sean fácilmente impugnables. Por ello, este tipo de testamento no es recomendable.

Otra opción es el testamento cerrado. Este es –como el ológrafo– un modo de garantizar la confidencialidad absoluta de la última voluntad, ya que, el testador puede no informar a nadie del contenido del texto. La diferencia con el primero es que, en este caso, el testamento se guarda en un sobre; el cual se cierra y se sella, y su existencia se declara ante un notario.

Precisamente, será el notario quien abrirá un acta en la que queda registrado un número y las marcas de los sellos, para evitar futuras adulteraciones. El testamento cerrado puede quedar en poder del notario, del propio testador o de alguna persona de su confianza. El coste económico de este trámite es similar al del testamento abierto.

¿Y si no se hace testamento?

Como hemos comentado, en caso de no haber testamento, es la ley quien designa a los herederos, siguiendo un orden de parentesco: primero hijos o descendientes. Después, en función de la comunidad autónoma, iría el cónyuge viudo o pareja estable, ascendientes y colaterales hasta el cuarto grado (por ejemplo, en Cataluña) o ascendientes, viudo o pareja estable y colaterales hasta el cuarto grado (Derecho Común). En ausencia de herederos forzosos, la ley designa como heredero al Estado o a la comunidad autónoma, como es el caso de Cataluña.

Los seguros te dan cobertura

¿Sabíais que si tenéis un seguro de decesos, os cubrirá los gastos que os genere hacer un testamento notarial abierto en España o modificar otro ya hecho anteriormente? Esta póliza también incluye el documento de instrucciones previas (conocido como testamento vital), a través del cual, podéis expresar objetivos, voluntades e instrucciones vitales, anticipándoos a que, llegado el momento, vuestra salud no os permita expresar vuestra voluntad.

También, en caso de ser necesario, vuestra póliza se ocupará del asesoramiento en la gestión del testamento e incluso la asistencia psicológica para que el día en que un ser querido muera, la familia no tenga que encargarse de nada. Ya bastante tiene con vivir un momento tan triste como para tener que ocuparse de todas las gestiones que hay detrás del fallecimiento de un allegado.

Pero, es que la póliza de decesos no es la única relacionada con el fallecimiento; en el mercado existe una amplia gama de seguros relacionados con una cuestión tan dolorosa. Nos referimos a los seguros de vida, de accidentes, de salud… algunos de ellos también incluyen facilidades a la hora de realizar un testamento. En caso de dudas, acerca de las coberturas; no dudéis en poneros en contacto con vuestro mediador de confianza.

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