Planes de ahorro

Quiero ahorrar: ¿qué plan de ahorro me interesa más?

Elegir una fórmula u otra dependerá de tu perfil y situación personal
Erika Parlon
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Comprarse aquel loft en el centro, hacer el viaje de nuestros sueños, disfrutar de una jubilación holgada… Son muchos los motivos que tenemos para ahorrar y, según los expertos, cuanto antes empecemos a hacerlo, mejor. De hecho, aconsejan que, para conseguir unas buenas rentas en el momento de nuestro retiro, necesitamos al menos entre 18 y 20 años de ahorro.

Formas de economizar hay muchas… Pero, si estás pensando en contratar algún producto de ahorro o inversión y no sabes por dónde empezar, aprovechamos para describirte las características de los planes de ahorro más conocidos para que puedas elegir el que más te conviene.

Planes de pensiones, la fórmula más tradicional 

En primer lugar, tenemos un clásico entre los clásicos: el plan de pensiones. Con este producto de previsión podrás ahorrarte impuestos cuando hagas aportaciones al mismo. Ahora bien, no podrás disponer del dinero hasta que no te jubiles (salvo excepciones como en el caso de parados de larga duración o de padecer alguna enfermedad grave).

Una característica de esta modalidad de producto es que invierte en distintos tipos de activos, en los que asumes todo el riesgo de la inversión. Por lo tanto, te arriesgas a llegar a perder todo o parte del capital invertido. Ahora bien, las expectativas de rentabilidad también pueden ser mayores que las de otros productos garantizados.

Uno de los principales atractivos del plan de pensiones es el hecho de contar con importantes ventajas fiscales. En este sentido, cabe destacar que podrás reducirte las aportaciones en la base imponible del IRPF. El límite máximo de aportación es de 8.000 euros al año (límite conjunto con los PPA).

Plan de Previsión Asegurado (PPA), para ir sobre seguro

De entrada, cabe decir que comparte las mismas ventajas que un plan de pensiones en la renta y, también, las mismas desventajas al rescatar el dinero. El punto fuerte que presenta este producto es que el dinero que inviertes está asegurado. Con un PPA recuperarás toda la inversión inicial, algo que no harás con tu plan de pensiones. A esto hay que añadir que, al tratarse de un seguro de vida-ahorro, también recibirás una indemnización adicional en caso de fallecimiento.

Ahora bien, como sabemos, sin riesgo no hay rentabilidad. En este sentido, los PPA son más seguros, pero también mucho menos rentables. Por lo tanto, son los más adecuados para perfiles de ahorradores más conservadores.

Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS), liquidez cuando la necesites

Los PIAS son un seguro de ahorro, como los PPA. Su propio nombre ya los define: ahorrar de forma sistemática todos los meses. Es un producto pensado para que puedas realizar pequeñas aportaciones mensuales y así ahorrar a largo plazo.

Los PIAS han tenido siempre fama de producto conservador, pero en los últimos años ofrecen niveles de riesgo para todos los perfiles. Es decir, han dejado de ser sólo para el inversor cauto y ahora también permiten aprovechar el interés compuesto a largo plazo. 

La principal ventaja del PIAS es que puedes recuperar tu dinero en cualquier momento. Es decir, su liquidez es total y no tendrás que esperar a jubilarte para acceder a tus ahorros. Ahora bien, si quieres obtener ventajas fiscales, tendrás que esperar por lo menos 5 años. Además, cuanto más tarde lo recuperes, mayores serán las deducciones fiscales.

El inconveniente de los PIAS en comparación con los planes de pensiones es que no podrás desgravar por las aportaciones que realices. Por lo tanto, si quieres pagar menos en la renta cada año este producto no te ayudará a lograrlo. 

SIALP, para ahorrar poco a poco

Al igual que en el PIAS, también podrás ir ahorrando poco a poco con la ventaja fiscal de que la rentabilidad queda exenta de pagar impuestos si lo mantienes durante más de 5 años. Puedes cobrarlo en forma de capital. Te garantiza que a la finalización del mismo al menos recuperarás el 85% del dinero que has invertido, aunque hay modalidades que te pueden garantizar más. Al igual que en el PIAS, podrás disponer del dinero antes de los 5 años, pero en ese caso perderás la ventaja fiscal asociada al mismo.

Tampoco podrás reducirte las aportaciones en la base imponible del IRPF. El límite máximo de aportación es de 5.000 euros al año (compatible con aportaciones a otros productos como PIAS o PPA). También, se puede obtener el ahorro de forma anticipada. Pero, si dispones del ahorro antes de los 5 años perderás la exención y la rentabilidad acumulada tributará como cualquier otra renta del ahorro. Si es a partir de los 5 años, toda la rentabilidad acumulada estará exenta.

Como ves fórmulas de ahorro hay muchas… Pero, en función de nuestras características familiares y necesidades elegiremos una modalidad u otra. Si tienes cualquier duda sobre estos productos de ahorro, te recomendamos que te pongas en contacto con tu mediador de confianza para que te aconseje qué opción u opciones te convienen más.

Una respuesta

  1. Sobre los Pias, por lo que respecta a lo que comentáis seguidamente «Ahora bien, si quieres obtener ventajas fiscales, tendrás que esperar por lo menos 5 años», … Si a lo que os estáis refiriendo (que es lo que supongo) es a poderlo convertir en una renta de tipo vitalicia, creo que en lugar de 5 años, son 10 si mal no recuerdo …. . Los 5 son para los Sialp, donde a partir de este periodo, no se declaran los rendimientos obtenidos.

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