Divorcio vivienda

¿Qué ocurre con la casa y con la hipoteca en caso de divorcio?

Es frecuente que una de las partes quiera quedarse con la propiedad de la vivienda. En este caso, la opción más adecuada y económica es dejar de figurar como titulares
Erika Parlon
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La vivienda suele convertirse en un problema cuando una pareja decide poner punto y final a su relación. Son muchas las dudas que surgen: ¿Qué pasa con la casa que fue adquirida con tanta ilusión por ambas partes?, y más importante aún, ¿qué pasa con la hipoteca al divorciarnos?

Una de las primeras opciones puede ser poner a la venta nuestro piso y con el importe obtenido de la transacción cancelar la hipoteca y dividir las ganancias. También, es posible intentar la dación en pago con la entidad financiera. No obstante, y aunque estos procedimientos han ido en aumento en los últimos años, es posible que el banco nos ponga pegas.

Una de las partes deja de ser propietario

Generalmente, es bastante probable que una de las partes quiera quedarse con la propiedad de la vivienda. En este caso, la opción más adecuada es la extinción del condominio. Y diréis, ¿qué es esto? Pues se trata de una forma de transmisión que, desde el punto de vista fiscal, resulta mucho más barata que vender nuestra parte de la casa a la pareja que quiere quedarse con ella. Esta operación tributa por Actos Jurídicos Documentados (AJD), aplicando entre un 0,5% y un 1% (según la Comunidad Autónoma) sobre el valor real de los bienes adjudicados, más gastos notariales, en lugar del 6% o 7% que se paga si nos decantamos por una compra-venta.

De hecho, en ambas operaciones, tanto la venta de la vivienda como la extinción del condominio, una de las partes dejará de ser propietaria de la vivienda y traspasa su parte a la expareja. Las dos se realizan ante notario y no se necesita la autorización del banco. Pero, a nivel fiscal, el condominio es mucho más económico.

La hipoteca, la gran olvidada

Al extinguir el condominio, una de las partes deja de ser propietaria de la vivienda, pero se mantiene como titular del préstamo hipotecario y debe hacer frente a las obligaciones con el banco.

Es muy frecuente que las parejas, cuando se separan o se divorcian, resuelvan el tema de la casa y, sin embargo, se olviden de la hipoteca, lo que da lugar a situaciones en las que una parte ya no es propietaria de la casa pero sigue teniendo una deuda con el banco. Llegados a este punto, dependemos de la entidad financiera en cuestión, que es quien debe acceder a quitar a un titular de la hipoteca y, por tanto, perder a una de las garantías del préstamo.

Pero, los bancos no siempre están dispuestos a hacerlo o ponen muchas trabas. En caso de acceder, suelen encarecer las hipotecas y pedir más avalistas. No obstante, sólo lo aceptan si el que tiene la hipoteca que se queda como titular de la deuda es el más solvente de los dos y está dispuesto a pagar un tipo de interés más elevado, de manera que la negociación entre la entidad crediticia y el cliente esté bastante descompensada.

En este sentido, os recomendamos acudir al banco y solicitar la novación de la hipoteca y, una vez aprobada, llevar a cabo la extinción del condominio –lo de quitar a uno de los miembros de la pareja como titular de la hipoteca-, realizando ambos trámites al mismo tiempo ante un notario.

De la misma manera que cuando compramos una casa acudimos ante un notario para firmar las escrituras de compraventa y las escrituras del préstamo hipotecario, tendremos que firmar ante él la extinción del condominio y la supresión de uno de los titulares en la hipoteca y, de nuevo, llevar los papeles al registro para que quede constancia de ello.

Vale la pena realizar estos trámites, porque si no podemos llevarnos un buen disgusto si nuestra expareja no paga al banco; ya que, puede embargarnos la nómina y nuestras propiedades. Y aunque posteriormente pague, tendremos problemas, por ejemplo, si queremos solicitar otro préstamo, pues figuraremos como deudores de la hipoteca antigua.

¿Qué pasa si hay avalistas?

Cuidado porque dejar de figurar como titular en una hipoteca se puede complicar cuando hay avalistas. Como hemos comentado, aunque las entidades bancarias suelen poner requisitos bastantes estrictos, pueden llegar a aceptar que uno de los dos miembros de la pareja o del matrimonio deje de figurar como titular de la hipoteca pero, la cosa cambia con los avalistas.

Así pues, podemos encontrarnos que si fueron los padres de nuestra pareja quienes avalaron y los nuestros no y nosotros somos los que nos quedamos con la casa, que sus padres deben continuar como avalistas. Por eso, siempre que sea posible, cuando compremos una vivienda y haya avalistas, es mejor que los haya por ambas partes.

Si tenéis dudas sobre las implicaciones legales respecto a vuestra vivienda cuando os separáis, os recomendamos que os pongáis en contacto con profesionales del sector para que os asesoren y orienten sobre cómo actuar y los pasos a dar.

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