¡Qué empiece la función!

No podemos asegurar el talento pero estos son los seguros más comunes en los escenarios

Se abre el telón, se encienden las luces, el público hace silencio expectante y los actores, encima del escenario, empiezan a recitar sus textos. El teatro siempre ha tenido esa magia, esa cercanía y expresividad que quizá perdimos con el cine. Hubo algún momento en el que se temió que la gran pantalla acabara por sustituir a las bambalinas pero no. El cine no es un sustituto ni mucho menos una evolución del teatro, es, sencillamente, otra disciplina artística.

Hoy, 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro, una iniciativa a petición del Instituto Internacional del Teatro (ITI). Se hizo oficial en 1961 y desde entonces se dedica ese día a promover el teatro en todas sus formas y crear conciencia sobre su valor. Es por ello que en muchas ciudades preparan actos y eventos relacionados con la escena. No se puede asegurar el talento ni lo que transmiten los actores pero, al menos, se puede procurar que estén más tranquilos y cubiertos ante posibles imprevistos. No solo actores y actrices, también sus representantes y las compañías teatrales, así como todo el equipo que movilizan (vestuario, iluminación, maquillaje…).

Ya hablamos con anterioridad del desastre que puede conllevar la suspensión de un evento o concierto, así que en ese mundillo se debe estar preparado para todo tipo de imprevistos. Para ello existe el Seguro de Responsabilidad Civil para espectáculos y que, además, es obligatorio con el objetivo de que tanto los trabajadores como el público asistente estén a salvo. En su versión más básica, el seguro cubre posibles daños a terceros, tanto materiales como personales. Es decir, que la póliza se hace cargo de los daños o imprevistos que pueda ocasionar el desarrollo del espectáculo o también si este finalmente no se realiza.

No obstante, existen otros servicios más específicos como el seguro de suspensión de espectáculos por fenómenos climatológicos y/o accidente del artista. Los promotores de la obra seguro que dormirán mucho más tranquilos sabiendo que una tormenta primaveral puede arruinar la representación al aire libre pero no sus bolsillos. También los espectadores pueden cubrirse las espaldas y contratar un seguro de no asistencia por el cual si finalmente no pudieran acudir a ver la función, podrían reclamar el reembolso del ticket. Obviamente no vale cualquier excusa y habrá que mirar bien las condiciones, pero uno se queda más tranquilo sabiendo que si surgen imprevistos de última hora no tendrá que estar vendiendo sus entradas al mejor postor o acabar regalándolas.

Una mala caída entre bambalinas puede suponer grandes pérdidas al actor o actriz que lo sufra. Por eso, no es de extrañar que muchos decidan contratar también un seguro de accidentes antes de empezar la gira. De ese modo, están cubiertos ante posibles daños, invalidez o incluso fallecimiento. Son pólizas bastante completas que no solamente protegen al asegurado mientras está realizando la función, sino también durante los desplazamientos y en los ensayos dentro y fuera del escenario.

Tenemos a la compañía, al promotor, a los espectadores y a las actrices y actores asegurados, pero todavía falta algo: el material. Aquí se incluye el equipo técnico (sonido, iluminación, efectos…) que suele tener un valor económico muy elevado. También se contempla el vestuario, el atrezzo, decorados y demás elementos necesarios para la actuación. Todo eso queda cubierto por un seguro de daños materiales.

Así que ya sabéis, ¡a disfrutar de este magnífico día con toda seguridad!

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