Qué cubre y qué NO el seguro contra incendios

Tener la vivienda asegurada contra incendios no implica que el seguro vaya a pagarte todos los daños

En España se registran más de 20.000 incendios anuales en viviendas. Eso significa que son muchas las familias que ven como las llamas les arrebatan sus hogares y bienes queridos. En cuestión de minutos, pasas a no tener nada. Por suerte, existe un seguro específico para intentar compensar esas trágicas pérdidas económicas. En primer lugar, debemos distinguir entre seguro de incendios y seguro de hogar porque no son lo mismo ni ofrecen las mismas coberturas.

Los seguros de hogar incluyen los casos de incendio (matizando con coberturas más o menos extensas) mientras que al contratar un seguro de incendio NO estamos contratando un seguro de hogar. Otro punto básico que debemos conocer es que la ley hipotecaria obliga a contratar un seguro de incendio pero NO un seguro de hogar. El segundo es mucho más completo que el primero, que ofrece las coberturas básicas. Si optas por un seguro de hogar, estás protegiendo continente (estructura de la vivienda) y contenido (bienes que se encuentran en la vivienda), además de la responsabilidad civil (posibles daños que la vivienda o quienes habiten en ella causen a terceros).

Si nos centramos en el seguro contra incendios, atención a qué incluye su cobertura. Primeramente hay que tener muy claro que las causas del incendio son la clave para determinar si nos pagan o no. Solo seremos indemnizados si un perito demuestra que las llamas se han originado por un caso fortuito. ¿Cuántas veces hemos visto en las películas incendios provocados adrede para cobrar el seguro? Obviamente las aseguradoras quieren protegerse de posibles estafas. Así pues, la compañía se hará cargo de los desperfectos si queda demostrado que el fuego ha sido provocado por causas indeseadas e inevitables como la caída de un rayo, una negligencia o el vandalismo de un pirómano. Pero cuidado, el seguro de incendios a secas, solo cubre el continente, que, como decíamos se refiere a la estructura de la vivienda y no a los bienes materiales que en ella se encuentren.

Por eso, es mucho más recomendable contratar un seguro de hogar que incluya el de incendios y que nos cubra también de las desgracias que de ellos derivan. A la hora de firmar tu póliza asegúrate bien de las coberturas que ofrece, las más comunes son las siguientes:

  • Daños ocasionados por un incendio: cubre los daños ocasionados por las llamas, hay algunas que se limitan al continente y otras que se hacen cargo también del contenido. En este caso es necesaria una valoración ajustada de nuestros bienes.
  • Realojamiento: coste de un alojamiento provisional mientras se arregla la vivienda afectada o se busca otra.
  • Traslado del mobiliario: si durante las reparaciones hace falta vaciar la vivienda y reubicar algunos muebles y/o electrodomésticos.
  • Reconstrucción de la vivienda: si el daño ha afectado por completo a la vivienda, el asegurado puede escoger entre cobrar la póliza o que se invierta en la reconstrucción. A veces existe un límite y otras te cubre el 100% del valor.
  • Coste de los bomberos y servicio de rescate: un punto importante ya que a veces, si el fuego es por culpa de un descuido del propietario, puede que los servicios de emergencia le hagan pagar sus gastos. Estos costes están contemplados también en algunas pólizas.

Otro detalle a tener en cuenta es que hay seguros que también cubren los desperfectos en el patio o jardín pero NO todos. Una vez más, recomendamos leer bien lo que contratamos y, como con los medicamentos, en caso de dudas consultarlo con expertos

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