¿Puede convertirse mi mascota en mi heredera?

Es una pregunta más recurrente de lo que creemos ya que en muchos casos los animales de compañía se han convertido en uno más de la familia

Todos tenemos o hemos tenido algún vecino de edad avanzada que vive en soledad esa última etapa de la vida. Nos preguntamos por su familia o por cómo habrá sido su vida anterior. Apenas recibe visitas y solo le vemos salir a comprar el pan o el periódico. Hablamos de ese hombre un tanto huraño cuyo perro a veces nos huele los bolsillos o ladra al niño del tercero que va en patinete. También está la clásica viejecilla rodeada de gatos con los que mantiene largas conversaciones y que duermen plácidamente en su regazo mientras está puesta de fondo la telenovela de la tarde.

Son clichés sí, puros estereotipos, pero realidades a la vez. La soledad es un problema muy actual y para combatirla hemos encontrado en las mascotas nuestros mejores aliados. Se convierten en compañeros de piso y de vida, siendo considerados parte de la familia. Tanto es así, que no es de extrañar que algunas personas, como las que descritas en el párrafo anterior, quieran que sus queridos peludos se conviertan en herederos de sus bienes. Pero, ¿es eso posible?

Seguro que os suena algún que otro descabellado titular referente a perros que se convierten en multimillonarios tras recibir una herencia. Efectivamente, se han dado casos puntuales, como la perrita Trouble a quien su rica dueña, Leona Helmsley, dejó una herencia de doce millones de dólares. Seguro que no os sorprende si os decimos que sucedió en Estados Unidos. Eso sí, Trouble tuvo que acabar compartiendo la herencia con dos nietos de la mujer. Una historia así no es posible en España puesto que aquí, por desgracia para algunos, los animales todavía son considerados como bienes muebles.

La respuesta a si podemos dejar nuestra pequeña fortuna como herencia a nuestro perro, gato, conejo, pájaro o tortuga, es no. El Código Civil español contempla los animales como objetos, igual que un coche, un ordenador o una silla. Por ello, no pueden ser receptores de ninguna herencia sino que, paradójicamente, ellos pueden ser dejados como tal. Si queremos asegurarnos que nuestra mascota va a estar cuidada cuando nosotros faltemos, deberemos dejar las cláusulas muy claras en el testamento. Allí habrá que nombrar a un heredero con la especificación pertinente de que deberá hacerse cargo debidamente de la mascota hasta su fallecimiento. Será bueno añadir alguna condición resolutoria o condición suspensiva por la cual si el heredero no cumple con sus obligaciones se le niega el recibir el resto de herencia.

Otra opción legal sería constituir una fundación en nombre de tu querido amigo de cuatro patas con el objetivo de cuidarle y protegerle. Como fundación sí que puede ser heredera y quienes estuvieran al cargo deberían destinar ese dinero al cuidado de tu mascota. También cabe la posibilidad de donar la herencia a una organización sin ánimo de lucro o a algún santuario animalista con la condición de que se hagan cargo de tu mascota hasta sus últimos días. Así podrías ayudar también a otros animales sin hogar.

El tema de considerar a los animales como bienes muebles es una lucha candente ya que afecta en la defensa de los derechos de los animales y en los múltiples casos de divorcio en los que se está pidiendo la custodia compartida. Pero de eso ya hablaremos más extensamente en otra ocasión.

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