Protección anti fantasmas

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Redacción
27 de noviembre de 2017

El abanico de seguros existentes es tan amplio que incluso hay algunos que cubren los daños ocasionados desde el más allá

Parece una broma, pero algunas compañías, especialmente en Estados Unidos, incluyen en su catálogo de productos algunos especialmente pensados para aquellos clientes que temen las consecuencias de un encuentro con seres del más allá, fantasmas o extraterrestres. En algunos casos, se trata de compañías que buscan un efecto puramente promocional y que utilizan los productos extravagantes como una herramienta más para utilizar dentro del plan de marketing. Más de una compañía norteamericana tiene entre sus pólizas alguna que cubre una posible abducción alienígena e incluso un posible embarazo provocado por un alien. Se trata de pólizas reales, pero que no llegan a ser suscritas nunca por nadie y forman parte de campañas promocionales en las que se quiere demostrar que existen coberturas para prevenir cualquier posible siniestro.

A finales del siglo xx, coincidiendo con el auge de noticias sobre supuestos fenómenos paranormales, realmente se crearon varios tipos de seguros para cubrir la posible intervención de fantasmas o seres venidos del más allá. Un bar de Florida adquirió cierta notoriedad porque su dueño decidió contratar una póliza para paliar las consecuencias negativas de la presencia de fantasmas. El propietario del bar estaba convencido de la llegada a su local de fantasmas que molestaban a los clientes y quería estar cubierto ante la posibilidad de que hubiera heridos. No fue el único caso. En televisión adquirieron notoriedad los programas dedicados a cazar fantasmas y eso propició una demanda de seguros relacionados con esta temática. Y el sector asegurador demostró que tiene soluciones para todo.

En Gran Bretaña también se han dado casos similares. En 2002, Terry Meggs, propietario del Royal Falcon Hotel, en Lowestoft, Suffolk, contrató un seguro después de observar una noche como se movían los objetos sin que nadie los tocara. Meggs declaró a la BBC que “vi cómo los vasos iban de un lado a otro volando y pensé que si eso sucedía cuando el bar del hotel estuviera lleno de clientes, alguien podría salir malherido”. Inmediatamente solicitó a su compañía una póliza por la que pagó 500 libras (aproximadamente 550 euros) y recibía la garantía de cobrar una indemnización de un millón de libras (1,1 millones de euros) si un cliente o empleado morían o quedaban discapacitados a causa de un fantasma, un poltergeist (fenómeno violento causado por un ente no identificado) o cualquier otro fenómeno paranormal. El edificio en el que se encuentra el hotel tiene 500 años y existe una leyenda que dice que allí un monje se ahorcó y su espíritu todavía ronda por el vecindario.

Meggs aseguró que antes no creía en fantasmas, pero que vio muchos sucesos extraños en el edificio, especialmente en la habitación 10, en la que supuestamente se suicidó el monje. La compañía que suscribió la póliza es Ultraviolet, conocida por asegurar cosas poco comunes. Un responsable de la compañía reconoció a la BBC que en alguna ocasión han recibido reclamaciones y han llegado a pagar, como en el caso de la muerte, en Estados Unidos, de una mujer que fue arrojada por encima de la barandilla de su casa. Los investigadores no hallaron evidencias de una causa natural y concluyeron que la muerte fue causada por un fantasma. En esa ocasión, la compañía pagó 100.000 libras (unos 110.000 euros).

Lo cierto es que en algunos países, como Estados Unidos, mucha gente cree en fantasmas. Varios jugadores de baloncesto de la NBA han asegurado haber sido testigos de fenómenos paranormales en el hotel Skirvin, de Oklahoma City. En febrero de 2016, Kyrie Irving, una de las súper estrellas de la liga, reconoció haber jugado un mal partido entre su equipo de entonces, los Cleveland Cavaliers (ahora juega en Boston Celtics), y Oklahoma City Thunder porque unos fenómenos paranormales le impidieron dormir. «La culpa fue de ese extraño hotel», dijo. La leyenda habla de una mujer que se suicidó saltando desde una habitación con un bebé en brazos. Tim Duncan, uno de los mejores jugadores de toda la historia, afirmó hace años que en ese hotel escuchó el llanto de un niño que procedía de una habitación que se comprobó que estaba vacía. Otros jugadores hablan de puertas que se abren solas, armarios cuyas puertas se cierran de madrugada e incluso grifos que inundan baños sin que hayan sido abiertos. Eddie Curry, de los Knicks, salió corriendo y gritando después de ver el fantasma de una mujer y tuvo que dormir en la habitación de su compañero Nate Robinson. Recientemente, Lou Williams, de los Clippers, se negó a dormir en ese hotel en el que estaba todo el equipo y se hospedó en uno cercano. No se sabe con certeza si el hotel ha suscrito una póliza contra los fantasmas. Se ha especulado en algunos medios de comunicación, pero la propiedad del Skirvin no ha querido nunca confirmar este punto.

Lo que sí se comprobó hace unos años es que otro hotel de Londres suscribió una póliza de un millón de libras después que el propietario creyera ver un fantasma en la recepción. La póliza garantizaba el pago de esa cantidad si un empleado o un cliente morían o eran heridos a causa de un fantasma o poltergeist.

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