Poner lavadora en horario nocturno

Poner la lavadora en horario nocturno: la polémica está servida

Los vecinos pueden interponer una reclamación si el ruido ocasionado por poner este electrodoméstico es habitual y se superan los decibelios establecidos en la normativa. Cuidado, porque nos podemos enfrentar a sanciones importantes.
Erika Parlon
Erika Parlon
Erika Parlon
Erika Parlon

La nueva factura de la luz, que entró en vigor el pasado 1 de junio, no ha estado exenta de polémica. Los hogares y las familias no quieren pagar más y se ha popularizado que la única solución es poner lavadoras de madrugada. Todo ello es debido a que dicho recibo distingue tres tramos horarios en función de su coste, siendo el de 00:00 a 08:00 horas el más barato. Sin embargo, huir de las horas punta disminuirá nuestro recibo de la luz, pero también puede acarrear problemas con los vecinos, por el ruido que ocasionamos. Además, la mayoría de grandes ciudades españolas fijan límites acústicos inferiores en esta franja horaria.

Barcelona, Valencia o Zaragoza cuentan con ordenanzas municipales que prohíben el funcionamiento de electrodomésticos de mayor consumo en la denominada ‘hora valle’ (la de menor consumo), por interferir en el descanso de los vecinos. En este sentido, cabe recordar que durante la noche, el máximo de decibelios (dBA) permitido está entre los 30 y los 35. 

Tal como señala la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el nivel de ruido durante el ciclo de lavado de las lavadoras se sitúa en 46 dBA, en el mejor de los casos, y 57, en el peor. En cuanto al centrifugado, este puede oscilar entre 5870,5 dBA, unas cifras que superan con creces los límites marcados por los municipios. Superar estos topes de forma reincidente puede conllevar sanciones que oscilarán entre los 750 y 3.000 euros.

Pasos a seguir para reclamar por exceso de ruido 

Como era de esperar, el funcionamiento de estos aparatos durante la noche ya ha provocado algunos conflictos entre vecinos. Pero, ante esta situación ¿cómo debemos actuar? Desde ARAG, entidad especializada en defensa jurídica, consideran que si un vecino decide hacer la colada por la medianoche de forma puntual, lo único que podremos hacer es hablar con él y hacerle entrar en razón. Si, por el contrario, el ruido se convierte en algo habitual, tendríamos que dirigirnos al presidente de la comunidad de propietarios y solicitar por escrito la convocatoria de una Junta Extraordinaria para abordar esta cuestión. Obviamente,  lo ideal sería llegar a un acuerdo para establecer unos criterios consensuados sobre el uso de estos electrodomésticos en determinados horarios.

En el caso de que el del quinto siga en sus trece y, de forma sistemática, decida ignorar nuestras quejas, en primer lugar, podemos optar por enviarle un requerimiento fehaciente (telegrama con acuse de recibo, burofax…) para que se abstenga de realizar estas actuaciones que están afectando al descanso del vecindario y a la convivencia dentro de la comunidad.

Acudir a los tribunales como último recurso

Si aún así siguiera ignorando nuestra solicitud, tendríamos la opción de presentar una queja al ayuntamiento para ver si es posible realizar algún tipo de mediación o pedir que se inicie un procedimiento sancionador en caso de que se estuviera vulnerando alguna disposición contenida en las ordenanzas municipales

Como último recurso, si nada de lo anterior nos ha funcionado, ya sólo nos queda recurrir directamente a los tribunales. En este sentido, desde ARAG señalan la importancia de contar con un informe de medición acústica para tratar de determinar si se están superando los límites de decibelios previstos por las normativas municipales. Además, es fundamental que consigamos el mayor número de pruebas, ya que pueden servir de refuerzo para la presentación de la demanda, así como contar con el apoyo de al menos una parte de los vecinos para que dicha reclamación pueda ser viable.

Sentido común y una protección específica

En definitiva, la noticia de la subida de la luz nos preocupa porque afecta directamente a nuestro bolsillo. Pero, debemos tener un poco de cabeza y evitar molestar a ciertas horas. Por ejemplo, una buena opción es aprovechar el fin de semana, período en el que sólo hay horas valle, para hacer la mayor parte de la colada, poner secadoras o lavavajillas, en lugar de hacerlo en horarios tan intempestivos. Vale la pena, pues la diferencia entre el precio de la hora más cara entre semana y la más barata es del 95%. 

En caso de tener que hacer frente a un procedimiento judicial, contar con un seguro de defensa jurídica puede protegernos ante cualquier problema legal que podamos tener. De esta manera, contaremos con el apoyo jurídico sin tener que afrontar los altos costes que este tipo de procesos suelen implicar: gastos del abogado, las tasas, las costas judiciales, el notario, etc. En caso de dudas, os recomendamos que lo consultéis con vuestro mediador de confianza.  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Abducción extraterrestre

Abducción extraterrestre: ¿quién dijo miedo…?

Si eres un nostálgico seguidor de Fox Mulder y te espanta la posibilidad de sufrir todo tipo de pruebas por parte de unos insensibles ‘aliens’, tranquilo: el seguro contra una abducción extraterrestre está aquí para protegerte (pues sí: haberlo, haylo).

Utilizamos cookies propias y de terceros. Si continuas navegando damos por supuesto que te sientes seguro con nosotros ya que, ¿qué mejor que estar seguro en Tiemposeguro? Tus galletas están seguras con nosotros, lo prometemos.