Opinión

Alan Abreu
Responsable de Ciberriesgos de Hiscox España
03 de abril de 2018

La formación, pilar de nuestra estrategia de ciberseguridad

Algunas de las noticias más destacadas en el 2017 fueron los tan sonados ataques como WannaCry, hackeo a la campaña de Emmanuel Macron, Petya y muchas más hasta alcanzar casi los 160.000 incidentes. A raíz de ello, la ciberseguridad ha saltado al debate público y la preocupación entre las empresas de estar en el punto de mira de los hackers ha aumentado exponencialmente.

El seguro cibernético desempeñará un papel fundamental dentro del ecosistema asegurador y experimentará un importante crecimiento en los próximos años. La demanda de seguros de este tipo está creciendo, pero hay un largo camino por recorrer hasta que las empresas y, sobre todo, las pymes vean el riesgo cibernético al mismo nivel que el riesgo de que sus oficinas se inunden o que un empleado se lesione en el trabajo, ya que probablemente el riesgo cibernético pueda ser mayor en muchos casos y aún no se asegura.

A pesar de estas ‘barreras’ y la necesidad imperiosa de un cambio de mentalidad, las previsiones son más que positivas. En concreto, según nuestro estudio Hiscox Cyber Readiness Report 2018, casi 1 de cada 3 empresas españolas (29%) apostará por la formación de sus empleados a lo largo de este año. A la vista de estos resultados, España se sitúa por delante de Reino Unido (26%), Holanda (25%), Alemania (25%) y Estados Unidos (24%).

En este nuevo escenario, la formación en ciberseguridad se presenta como uno de los grandes retos, tanto para compañías aseguradoras, como para los mediadores. Es una misión prioritaria, en la que tienen que estar implicados todos los agentes del entorno asegurador, si queremos avanzar como sector y posicionarnos a la cabeza de Europa.

En nuestro caso, las compañías que ofrecemos productos de ciberriesgos -como Hiscox CyberClear– debemos comprometernos en realizar un esfuerzo extra, en nuestra labor pedagógica, para que los corredores y los clientes finales entiendan cómo funcionan este tipo de pólizas. Y, respecto a los corredores, deben escuchar con atención las nuevas necesidades de las compañías y acompañarlas como partners de confianza en materia de ciberprotección.

En este sentido, el conocimiento del producto y la confianza que se debe transmitir al cliente es fundamental. Precisamente, el motivo principal por el que las compañías contratan este tipo de pólizas, según Hiscox Cyber Readiness Report 2018, es por “la experiencia y ofrecer unos conocimientos adicionales que la compañía no dispone”.

En España, el coste económico de un ciberdelito supone entre 20.000 y 50.000 euros, según los últimos datos que maneja el Instituto Nacional de Cibereguridad de España (INCIBE). La cifra es demoledora. Y pone de manifiesto que la ciberformación es fundamental para poner freno a una de las mayores amenazas para nuestro tejido empresarial.

La ciberseguridad es, además, un problema de todos. No debemos pensar solo en grandes compañías, partidos políticos o marcas con gran exposición mediática y reputación ‘sensible’. Cualquier empresa, no importa su tamaño o actividad, es vulnerable a sufrir ataques cibernéticos, tanto internos, como externos. En este sentido, la ciberformación debe ser una práctica habitual y con un encaje transversal en cualquier empresa. Todos los departamentos deben contar con una formación básica en materia de ciberseguridad. ¡El reto empieza hoy! y en las próximas semanas pondremos a disposición de los asegurados de nuestro producto de ciberriesgos : Hiscox CyberClear Academy. Una plataforma formativa con varios módulos que representan áreas de riesgo para las empresas, que contribuirá a mejorar su ciberpreparación.

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