No utilices bastoncillos para limpiar tus oídos

Utilizarlos puede provocar lesiones del tímpano y pérdida de audición

Seguramente, en más de una ocasión habrás utilizado los típicos bastoncillos de algodón para limpiar tus oídos. Ahora bien, ¿sabías que esta práctica aparentemente inocua puede comportar complicaciones para tu salud auditiva?

Pues si, su uso habitual puede producir varios problemas como introducir, aún más, el cerumen hacia el fondo del oído externo. Pero, también puede suponer otros inconvenientes de mayor gravedad como una lesión del tímpano, una perforación e incluso en raras ocasiones una lesión en la cadena de huesecillos del oído medio. Además, también puede llegar a provocar pequeñas heridas en la piel del conducto auditivo.

Todo ello puede suponer problemas como hemorragias, dolor, vértigo o pérdida de audición. Por otra parte, el algodón presente en los extremos del bastoncillo puede desprenderse y quedarse atrapado en el interior. Cuando esto sucede, el agua lo humedece y posiblemente puede acabar produciendo una infección del oído externo.

Quizás por todo esto, en el mismo envase de los bastoncillos se indica: no introducirlos en el conducto auditivo. Una advertencia que seguramente incorporan los fabricantes para curarse en salud frente a posibles demandas por daños, ante la gran evidencia científica de que este producto es nocivo para nuestra salud auditiva.

Consejos para una higiene y cuidado adecuado del conducto auditivo

 

Casi la mitad de los españoles utiliza bastoncillos de forma regular para limpiar sus oídos. Pero teniendo en cuenta, los posibles riesgos que puede comportar su uso, es mejor dejar de lado esta práctica y seguir otras rutinas de higiene. Te damos algunos consejos:

  • Limpia los oídos en la ducha. Los expertos aconsejan limpiar los oídos durante la ducha o el baño, ya que tenemos la piel húmeda y el más fácil retirar el cerumen. Deja que el agua penetre en los oídos durante dos minutos, manteniendo la cabeza ligeramente inclinada. Tras esos minutos, incorpórala a su posición normal, de manera que fluya el agua templada, la cual trae consigo la cerilla reblandecida. Después absorbe los restos de cera con algodón.
  • Utiliza difusores de agua marina. Permiten el reblandecimiento del tapón de cerumen al mismo tiempo que la autoelimina.
  • Nunca introduzcas en tu oído objetos punzantes. Este tipo de objetos puede introducir, aún más, el cerumen o producir heridas y perforaciones.
  • Limpia también por fuera. El pabellón auditivo externo se puede limpiar con un tejido húmedo en toda aquella superficie que nuestro dedo sea capaz de alcanzar.
  • Limpieza en días alternos. Aunque parezca contraproducente los oídos no deben de limpiarse cada día, sino durante días alternos.
  • Disminuye el uso de cascos. El abuso de auriculares y de aparatos externos pasa factura a la salud auditiva. Puede favorecer la producción de cerumen; incrementar la suciedad y los residuos o producir infecciones y pérdidas de audición.

No obstante, si tienes tendencia a la formación de tapones o a desarrollar patologías auditivas lo mejor es que conciertes una visita con un médico especialista en otorrinolaringología.  En general, si tienes un seguro de salud podrás elegir entre una amplia oferta de especialistas. Pregunta a tu compañía o mediador para saber cómo concertar visita y mantener en buen estado tu salud auditiva.

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