No todas las negligencias médicas acarrean sanción económica

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Redacción
03 de febrero de 2017

Ir a los tribunales obliga al usuario final a asumir un riesgo muy alto

Ir al médico y acabar en los tribunales le puede pasar a cualquiera. Los asuntos sobre negligencias médicas son bastante frecuentes, como a Desirée Vila, la gimnasta que perdió una pierna y será indemnizada con más de dos millones de euros por el médico que la trató. Durante los últimos años, el Tribunal Supremo ha sentado doctrina con diversas sentencias, que por su importancia deben ser consideradas por otros jueces para dictar sus veredictos.

Antes de comenzar, es importante remarcar el riesgo de reclamar por una negligencia médica, que es principalmente económico. La lentitud del proceso, que culmine con la obtención de una resolución, puede resultar molesta a quien sufre la mala praxis, pero lo que de verdad hay que tener en cuenta en este tipo de demandas son las costas, es decir, el pago del coste del proceso en el que se incluyen las minutas de los abogados. Todo depende del tipo de sistema –público o privado- en el que se encuentre el médico o centro de salud al que se reclame.

En el sistema de salud público, al poner una reclamación, esta se dirige contra la administración pública competente en sanidad. Cuando esto ocurre, se inicia un procedimiento administrativo que, al finalizar, deriva en un proceso judicial en los juzgados de lo contencioso-administrativo. Es aquí potestad única del juez condenar a costas si desestima la demanda. En el caso de dirigir la reclamación contra un facultativo o centro del ámbito privado, la demanda abrirá un proceso por vía civil que, de ser desestimada, dará lugar a una condena a costas automática si se desestiman las pretensiones de quien demanda.

La promesa de resultado

Una de las últimas sentencias del Tribunal Supremo en esta materia aborda la cuestión de la responsabilidad civil médica. Una mujer de Valencia se somete a un aumento de pecho en una clínica de Barcelona. Tras la intervención, la demandante detecta una deformidad estética conocida como “doble burbuja” y se somete a una segunda operación para intentar solucionar el problema aunque sin éxito. La mujer presentó demanda contra el médico que realizó la operación, reclamando indemnización por daños y perjuicios e incumplimiento del contrato.

Sin embargo, la demanda fue desestimada en primera instancia, aunque se le dio la razón en la Audiencia Provincial de Valencia y se condenó al médico a pagar la indemnización. Es por eso por lo que el demandado recurre ante el Tribunal Supremo. La jurisprudencia de este tribunal vincula las sentencias de tribunales inferiores, que solo podrán llevar la contraria si argumentan de manera razonada por qué creen que el Supremo no tiene razón. Y, en este caso, el Alto Tribunal dice que no se puede asegurar un resultado en una operación médica, ya que el médico solo tiene la obligación de “poner a disposición del paciente los medios adecuados”.

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