tercera edad alzheimer

Mi abuel@ tiene Alzheimer: ¿lo cuidamos en casa o en una residencia?

En función de nuestra situación familiar y de la evolución de la enfermedad tomaremos una decisión u otra
Erika Parlon
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Pérdidas de memoria, dificultad para hacer las tareas del día a día, ralentización del habla, desorientación… Las personas que padecen Alzheimer experimentan estos síntomas, entre muchos otros. 

En las fases iniciales de esta enfermedad, la necesidad de supervisión por parte del cuidador se limitará a tareas complejas, como pueden ser gestionar sus ahorros, administrar correctamente la medicación, etc.

Pero, a medida que la enfermedad avance, la supervisión no será suficiente, sino que será necesaria la ayuda directa. En fases avanzadas, el paciente no podrá desarrollar las actividades más básicas, como por ejemplo: vestirse, alimentarse o cuidar la higiene personal.

Llegados a este punto, es cuando muchas familias se preguntan ¿sigo cuidando del abuelo en casa o mejor lo llevo a una residencia especializada? Ante esta situación, algunas familias pueden considerar que cuentan con los recursos humanos y materiales como para asegurar el cuidado permanente de la persona con Alzheimer en el hogar. Sin embargo otras, después de evaluar sus circunstancias y estado de la enfermedad, se dan cuenta que la persona afectada precisa de atención sanitaria por parte de profesionales.

Distintas opciones para cada caso

Lógicamente, trasladar a un ser querido a una residencia no suele ser una decisión fácil y menos a día de hoy, con el repunte de casos y fallecimientos a causa del COVID-19. Pero, si habéis decidido dar este paso, os interesa saber que dentro de la oferta de residencias, existen varias opciones para que elijáis la que mejor se adapta a vuestra situación. 

Algunas ofrecen tanto estancias temporales, como permanentes, pero siempre de 24h (diurna y nocturna). Las estancias temporales pueden traducirse en un periodo de respiro para el cuidador, un tiempo para descansar física y mentalmente, pero también como una etapa de prueba inicial. De esta forma, podréis valorar si es una opción adecuada para vosotros.

En general, las residencias ofrecen unos servicios básicos como: atención médica y nutricional, a los que se pueden añadir otros complementarios, como fisioterapia, talleres de estimulación cognitiva, programas para la integración social y otros servicios diversos, como peluquería o pedicura.

Pero, no son la única opción. También, existen otros recursos sociales de ayuda que pueden ser valorados, como la asistencia domiciliaria -una persona acude al hogar de la persona afectada para realizar tareas de ayuda-, o los centros diurnos, a los que se puede acudir un número limitado de horas durante el día, con diferentes opciones de asistencia: mañanas, tardes, mañana y tarde, varios o bien, todos los días de la semana.

En definitiva, no hay opciones correctas ni incorrectas, cada familia valorando su situación y el estado de salud de su familiar afectado por Alzheimer, es quien debe valorar cuál es la más idónea.

Por otra parte contar con un seguro de salud, os va a garantizar los mejores cuidados y atención para vuestro familiar afectado de Alzheimer. Si queréis ampliar información sobre las características de este producto, os recomendamos que os pongáis en contacto con vuestro mediador de confianza. 

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