Mejor comer como nuestros abuelos

Recuperar la dieta mediterránea es la clave de una alimentación saludable

Seguramente en más de una ocasión, habrás escuchado la frase: “somos lo que comemos”. Pues es del todo cierta, ya que alimentarse de forma saludable mejora nuestro bienestar y ayuda a prevenir enfermedades.

Ahora bien, ¿cómo podemos comer de una forma sana y equilibrada? Pues, no hace falta seguir ninguna dieta especial ni comprarse alimentos macrobióticos… Es más sencillo que todo eso. Se trata de comer como nuestros abuelos. Es decir, tener muy presente, en nuestro día a día, una alimentación propia de nuestra cultura: la dieta mediterránea, considerada una de las más saludables a nivel mundial.

De tal forma que en nuestros desayunos, comidas, meriendas y cenas no pueden faltar los grandes protagonistas de este tipo de alimentación: frutas, verduras de temporada, pan, cereales integrales, pescado, carnes, legumbres, lácteos, frutos secos y aceite de oliva. La combinación de estos alimentos nos aportan una gran cantidad de nutrientes, vitaminas y grasas monoinsaturadas, que garantizan una buena salud cardiovascular.

Así pues, ante la moda de la comida rápida y los alimentos procesados, debemos reivindicar más que nunca la dieta mediterránea, ya que nos protege ante la posibilidad de padecer en un futuro, enfermedades crónicas como: la obesidad –ya afecta a casi un 30% de la población mundial-; la diabetes; los infartos de miocardio, entre otras, que actualmente se están disparando en muchos países. 

Adopta hábitos más saludables

Además, de tener presentes en nuestros guisos los ingredientes propios de la gastronomía mediterránea; te facilitamos algunos consejos cotidianos que te ayudarán a mantener un buen estado de salud:

  • Cocina más en casa. Si queremos comer más sano es preferible que cocinemos en casa, en lugar de ir tanto de restaurantes. De esta forma, sabemos exactamente lo que comemos, podemos elaborar menús más equilibrados, etc. Además si nos planificamos bien, no tendremos que dedicar demasiado tiempo a cocinar.
  • Compra alimentos de calidad. Aunque lo ideal es comprar productos frescos en el mercado y cocinarlos; las obligaciones de cada día, muchas veces nos impiden llegar a todo… Por eso, acabamos recurriendo a los procesados. Ahora bien, si no queda más remedio, es importante que los escojamos de calidad. Para ello, es fundamental que leamos e interpretemos correctamente las etiquetas y tablas nutricionales de dichos alimentos. Así podremos elegir los que contengan menos grasas saturadas, sal o azúcares.
  • Raciones más equilibradas. Tenemos que acostumbrarnos a comer raciones más pequeñas. Lo ideal es comer de todo, pero en plato de postre. Lógicamente, de todo, salvo que tengamos un problema de salud o alguna intolerancia a ciertos alimentos, en cuyo caso hay que consultar siempre con un especialista. Así pues, tanto si estamos comiendo en casa como fuera, debemos apostar por cantidades más pequeñas, ya que son más adecuadas para nuestro organismo. De esta forma, evitaremos digestiones pesadas y problemas de salud como el sobrepeso o la obesidad.
  • Mejor bebe agua. No debemos abusar de refrescos o zumos azucarados. De esta forma, no añadiremos más calorías y evitaremos que incremente nuestro índice glucémico. Así pues, si tenemos sed siempre es preferible beber agua. Sin duda, se trata de la bebida más saludable para nuestro organismo y es también, necesaria para una óptima hidratación. Además, si prescindimos de bebidas azucaradas, a la larga conseguiremos bajar de peso sin esfuerzo.
  • Mastica bien. Varios estudios de investigación recomiendan masticar los alimentos entre 30 y 50 veces. Masticar correctamente, no sólo sacia sino que también, ayuda a asimilar mejor los nutrientes de los alimentos, a digerir y a disfrutar más lo que comemos… Por lo tanto, lo ideal es que saborees cada bocado, sin prisas.

En definitiva, si queremos comer de forma equilibrada, debemos tener muy presente la dieta mediterránea; incorporando aquellas recetas de toda la vida que resumen años y años de tradición gastronómica.

Ahora bien, si tienes dudas sobre cómo cambiar tu alimentación para comer de forma más saludable; lo mejor es que te pongas en contacto con nutricionistas o endocrinos. Estos profesionales sanitarios serán los encargados de asesorarte sobre las mejores pautas alimentarias a seguir, en función de tu edad, peso u otros factores. En este sentido, el seguro de salud también puede ayudarte, ya que podrás elegir entre los mejores especialistas para que te pauten una dieta adaptada a tus necesidades.

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