el seguro y los productos con osbsolescencia programada

La obsolescencia programada y el seguro

¿Qué es la obsolescencia programada? ¿Cómo valora un perito el valor de un electrodoméstico? Aquí tienes la respuesta.
Catalina Gil
Catalina Gil
Catalina Gil
Catalina Gil

Es probable que en más de una ocasión te hayas preguntado por qué tu lavadora o tu nevera duran menos que las de tu abuela. O alguna vez te habrás cambiado el móvil para comprarte el de última generación, porque el tuyo ya empezaba a dar problemas con las actualizaciones a pesar de llevar relativamente poco en el mercado. A esto se le llama obsolescencia programada.

Hoy en día, los productos están diseñados y programados para estropearse al cabo de un tiempo y morir. Es más, nosotros mismos nos hemos acostumbrado a comprar productos que no necesitamos o a reemplazar otros por una versión más nueva y moderna, sin dejar que mueran por sí solos.

La obsolescencia programada es, básicamente, la fecha de caducidad que le dan los fabricantes a sus productos. Pero, actualmente, este término va más allá, porque no solo hacen que el producto muera, sino que antes de morir ya promocionan productos con mejores cualidades y mejores servicios. En definitiva, se ha convertido en uno de los pilares clave del capitalismo. Y eso lo sabe la RAE que define la obsolescencia de un producto como “algo anticuado o inadecuado a las circunstancias, modas o necesidades actuales”.

¿Qué causa el fin de un ciclo de vida de un producto?

Los fabricantes y desarrolladores de los electrodomésticos, los móviles, ordenadores e incluso muebles y váteres lo tienen todo pensado. Las principales causas que motivan la muerte de un producto pueden ser muy variadas:

  • Muerte literal del producto. Es decir, que deja de funcionar o falla. Esto es muy común con los smartphones, las lavadoras, lavavajillas, neveras, aspiradores, planchas, etc.
  • Falta de piezas de repuesto. Si ya no se fabrican los tornillos que sujetan el motor de la lavadora, será imposible arreglarlo y dejará de ser útil.
  • Artículo descatalogado.
  • Incompatibilidad con otros productos más nuevos. Por ejemplo, que un videojuego nuevo no se pueda usar con la Play 4.
  • Consumo psicológico. La publicidad de hoy en día es tan invasiva que cuando lanzan un nuevo modelo o versión de ‘X’ móvil lo queremos, aunque el nuestro tenga tan solo un año.

La ley contra la obsolescencia programada

Con la programación de la vida útil de los productos, los fabricantes lo único que se aseguran es una gran demanda y tener beneficios constantemente. Ahora bien, todo esto está provocando un desajuste en la sostenibilidad mundial, afectando principalmente al medioambiente. Cada día llegan miles de electrodomésticos y aparatos móviles a los desguaces listos para ser abandonados en un vertedero.

Según un informe de la ONU, se calcula que cada año se generan más de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos. Sólo en Europa, de media cada ciudadano produce 16 kg de este tipo de ‘basura’, de la cual la Unión Europea sólo es capaz de reciclar el 40%.

Por ello, ante la creciente preocupación y para evitar montañas de electrodomésticos altamente peligrosos, la UE y el Reino Unido han aprobado el “Derecho a reparar”. Se trata de una ley aprobada en el Parlamento europeo que entró en vigor en marzo de 2021 y que obliga a los fabricantes a garantizar que los electrodomésticos puedan repararse al menos durante un periodo de 10 años. De este modo, se consigue una mayor durabilidad de los productos y se reduce la huella medioambiental que provocan.

Y el seguro, ¿cómo valora la obsolescencia programada?

Has seguros que incluyen la reposición de los bienes en caso de que suceda algo. Eso sí, los peritos deben tener en cuenta muchos factores además de esto. Para poder indemnizar correctamente, se debe atender a la depreciación correspondiente de los bienes, además de su uso, la antigüedad que tenga y el estado de conservación.

Es decir, no es lo mismo indemnizar una televisión que tiene dos años, pero que está todo el día encendida en un escaparate en la calle, que la televisión de una casa particular. Si bien se podrían haber comprado el mismo día, de la misma marca y el mismo modelo, no tendrán el mismo uso y su estado de conservación no será el mismo. Por ello, el perito debe tener en cuenta todo esto.

Así, desde el punto de vista pericial, la obsolescencia programada no puede ser el único factor que se tenga en cuenta. El responsable de valorar los daños debe fijarse también en las características técnicas y de entorno para hacer una valoración lo más objetiva posible.  

Si en algún momento te encuentras en esta situación, no dudes en contactar con tu mediador de seguros para que gestione y te asesore en todo momento sobre lo que está cubierto o no en las condiciones de tu seguro.

Una respuesta

  1. Me parece muy bien que se preocupen por la obsolecencia, es increíble que la sociedad de consumo, solo piense en hacernos comprar, pero no sé preocupen por el medio ambiente, yo trato de dejar mis desechos electrónicos en sitios especiales para que puedan reciclar lo que se pueda.

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