Obesidad infantil y juvenil

La obesidad infantil y juvenil, una asignatura pendiente

Desde el sector asegurador se están llevando a cabo toda una serie de acciones y campañas para frenar y prevenir este grave problema de salud, considerado una epidemia en Europa.
Erika Parlon
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Erika Parlon

Los niños que ahora son adultos pasaban las tardes jugando al pilla-pilla, al fútbol, saltando a la comba… Sin embargo, los más pequeños y jóvenes de hoy en día y de hace ya bastantes generaciones prefieren jugar a videojuegos o ver la tele. Así pues, poco a poco hemos ido evolucionado de una infancia y juventud activa hacia otra bastante más sedentaria. Lógicamente, este cambio, junto con los que se han venido produciendo en la dieta habitual, tienen una repercusión directa y esta es el incremento de casos de obesidad infantil y juvenil

Un problema que no sólo afecta a España, sino que se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de salud en el ámbito mundial, afectando a multitud de países. La incidencia es tan elevada que, por ejemplo, en muchas regiones de Europa ya se considera una grave epidemia.

Según un estudio reciente de DKV, en nuestro país el 35% de los menores de entre 8 y 16 años tiene exceso de peso y, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social, en 2019 nuestro país ocupaba la 12ª posición en sobrepeso y obesidad en jóvenes de entre 5 y 19 años, siendo la prevalencia del 34,1%. Además, hay un dato bastante preocupante y es que la obesidad abdominal, considerada el parámetro más peligroso para el organismo por el riesgo de provocar enfermedades cardiovasculares, afecta ya al 20% de la población, aumentado sobre todo en la franja de edad de 12 a 17 años. 

España, uno de los países del mundo con las cifras más elevadas de obesidad

A pesar de las bondades de la dieta mediterránea, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), España es uno de los países del mundo con las cifras más elevadas de obesidad. Además, la OMS asegura que se deben tomar cartas en el asunto cuanto antes; existe el riesgo que los niños pequeños obesos también mantendrán ese exceso de peso en la adolescencia y la edad adulta, con los consiguientes problemas de salud.

De hecho, ya se tiene constancia de un incremento considerable de los casos de diabetes tipo 2 en edades muy tempranas. Una patología que hace unos años solamente afectaba a personas de mediana y avanzada edad. Pero no es la única repercusión negativa, también se ha producido un aumento de factores de riesgo cardiovascular.

Efectos negativos en la salud

Retomando el estudio de DKV, se estima que alrededor del 13% de niños con exceso de peso tienen aumento de la presión sistólica y alrededor del 9% de la diastólica, además de un aumento de lípidos y de colesterol. Otros problemas asociados a la obesidad son la afectación de las articulaciones, la respiración, el sueño, el estado de ánimo y los niveles de energía. Por lo tanto, es una problemática que puede perjudicar a la calidad de vida de nuestros hijos

Como vemos, cada vez resulta más urgente tomar medidas para controlar esta situación, implicando a familias, pediatras, escuelas, administraciones públicas… Debemos ponernos manos a la obra y enseñar a los más pequeños hábitos de alimentación saludable, así como la importancia de la práctica de ejercicio físico con frecuencia. Una buena medida en el ámbito escolar puede ser incorporar la educación nutricional al currículo escolar. Es decir, organizar talleres en las cocinas de los centros escolares, donde los niños conozcan los productos de temporada y cómo se prepara una comida con ellos. Así en un futuro preferirán comprar productos frescos antes que los procesados.

Familias y escuelas, dos de los actores clave para inculcar un estilo de vida saludable 

Otras actividades educativas en esta línea  pueden ser acompañar a los niños al mercado municipal, visitar granjas o productores que fabrican productos alimenticios de manera artesanal, para que puedan ver todo el proceso. Así, de adultos seguramente se decantarán más por este tipo de comida, más saludable y de proximidad. 

También, es importante que las escuelas faciliten espacios para que los más jóvenes puedan moverse y practicar ejercicio. Por ejemplo, puede ser de gran ayuda que abran los patios de los colegios durante el fin de semana. En el ámbito familiar, también es una buena idea practicar deporte todos juntos al aire libre. Como, por ejemplo, ir en bici, patinar, hacer senderismo… Podemos hacerlo, sobre todo, los fines de semana, que tenemos más tiempo.

En cuanto a la alimentación, aunque los centros escolares tienen un papel muy importante, desde casa también hay que implicarse en ello. Es el entorno donde casi todos los niñ@s y adolescentes al menos desayunan, meriendan y cenan. Por lo tanto, estas tres comidas, y también el almuerzo si comen en casa, deben seguir los criterios de una alimentación saludable. Predicar con el ejemplo, además, es la mejor de las enseñanzas.

Acciones del seguro de salud para frenar esta problemática

Aunque aún queda mucho por hacer, también cabe destacar que nuestra sociedad cada vez está más implicada y concienciada sobre este problema. En el caso del sector asegurador, especialmente a través de los seguros de salud, se están llevando a cabo diferentes acciones para abordar esta problemática. Desde hace varios años están luchando contra la obesidad infantil y juvenil difundiendo en los medios de comunicación campañas de concienciación dirigidas a los diferentes actores implicados que ya hemos mencionado. También, muchos seguros cuentan entre sus servicios con estrategias preventivas y educacionales que buscan luchar contra el problema antes de que llegue a producirse.

Con el mismo objetivo, muchas aseguradoras también tienen en su página web un apartado de su blog dedicado a salud, en el cual publican recomendaciones y artículos para promover una alimentación más equilibrada, la práctica de ejercicio físico, etc. Además, hacen difusión de este tipo de contenido en redes sociales.

En definitiva, para que nuestros pequeños y jóvenes crezcan sanos es fundamental que abordemos de forma transversal esta cuestión y desde un principio. Es decir, debemos llevar un control desde la consulta del pediatra

Además, si disponéis de una póliza de asistencia médica y tenéis dudas o alguna consulta que formular sobre cuestiones relacionadas con la alimentación o el peso de vuestros hij@s; no dudéis en contactar con los profesionales que forman parte del cuadro médico de vuestro seguro, ya que, como expertos podrán asesoraros y guiaros en todo momento.

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