infecciones respiratorias de invierno

Evita las enfermedades respiratorias típicas del frío

Las medidas de prevención contra el COVID han reducido los contagios de otras enfermedades respiratorias, pero no han desaparecido del todo. Aquí tienes algunas pautas para evitarlas.
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo

Con el invierno, llega el frío (una obviedad, lo sabemos). Pero este año, parece que ha venido con especial intensidad (¿te has visto afectado por Filomena y no sabes cómo reclamar?). No es nada que no hayamos visto antes y que no conozcamos: viento gélido, niebla, nevadas y granizo, hielo, temporales…

Lo que quizá no sabías es que, con el descenso de las temperaturas, hay virus que se sienten especialmente cómodos (además del coronavirus). Entre ellos, encontramos a los causantes de la gripe, la faringitis o la bronquitis, entre otras. Como aspecto positivo, muchas de las medidas de prevención e higiene que estamos aplicando para contener el contagio del COVID contribuyen también a reducir y evitar otro tipo de enfermedades infecciosas. Así, hay datos que indican que, durante 2020, se produjo un descenso notable en la presencia de este tipo de enfermedades. Por ejemplo, la incidencia de gripe se redujo un 10,2%, según datos del Informe semanal de Vigilancia del Instituto de Salud Carlos III. Y se estima que las medidas higiénicas podrían reducir un 80% de enfermedades infecciosas no COVID en niños. ¡No todo van a ser malas noticias!

Enfermedades respiratorias a raya

Las conocidas como ERV (Enfermedades Respiratorias Virales) son causadas por infecciones víricas que afectan al sistema respiratorio. Estas afecciones pueden ser especialmente perjudiciales en niños menores de 5 años y en ancianos. Por ello, es esencial tener en cuenta algunos hábitos saludables que nos ayuden a prevenir el contagio de estas enfermedades (junto con el COVID):

  • Lávate las manos. Ya lo sabemos y lo ponemos en práctica respecto al coronavirus pero no está de más insistir en ello. El lavado de manos frecuente con agua y jabón es la forma más sencilla y económica de eliminar gérmenes. Y hay que tener especial cuidado de evitar tocarse la cara; la boca, la nariz o los ojos son una puerta de entrada estupenda para los virus.
  • Come fruta y duerme lo suficiente. Seguir una dieta variada, con presencia importante de frutas y verduras, nos ayudará a mantener fuerte nuestro sistema inmunológico. A destacar, por su contenido en vitaminas B y C, frutas como la mandarina, la naranja, el limón o el kiwi. Y, de verduras, contemos con tomates, zanahorias, espinacas, brócoli o calabaza. Comer bien, así como dormir las horas adecuadas, evitará que disminuyan nuestras defensas.
  • Mantente activo. Realizar algo de ejercicio es esencial para mantener la energía y controlar el estrés. Una rutina de una media hora al día de ejercicio suave, como dar un buen paseo, ayuda a fortalecer nuestra resistencia ante las enfermedades infecciosas.
  • Protege a los demás. El sentido común recomienda que, en caso de infección, evitemos mantener contacto con otras personas, para que estas no se vean afectadas. Esto incluye a los niños: si sufren una enfermedad respiratoria infecciosa, mejor que se queden en casa hasta que estén bien.
  • Manos y bolsillos libres de virus. Taparse la boca al toser o estornudar (con el brazo, no con la mano) contribuye a reducir la difusión de los virus respiratorios. Y ese gel desinfectante que llevamos en el bolsillo o en el bolso no sólo es útil contra el COVID, también lo es para otros virus. Será muy práctico en lugares cerrados y concurridos, como el trasporte público, o en la oficina.
  • Ventila con frecuencia. Es esencial abrir ventanas y ventilar el ambiente para eliminar virus. Los lugares cerrados son perfectos para congregar focos de contagio.
  • Las otras vacunas. Contribuyen a prevenir enfermedades estacionales que aparecen especialmente ahora, en invierno. La vacuna por excelencia en estos meses es la de la gripe. Debe ser administrada cada año porque varía continuamente sus componentes. Y ten en cuenta que las vacunas crean los anticuerpos que se desarrollan en nuestro organismo aproximadamente dos semanas después.

Si a pesar de todos esto, no consigues librarte y contraes la gripe o cualquier otro virus similar, paciencia. Tu seguro de salud te facilitará el acceso, presencial o mediante videoconferencia, a los profesionales más adecuados para que puedas recuperarte lo más pronto posible.

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