Esto te interesa si vas a cambiar de compañía

No te dejes llevar sólo por el precio y revisa bien las coberturas antes de cambiarte

Todos tenemos contratado algún que otro seguro: coche, hogar, salud, vida-ahorro… En general, aunque estemos satisfechos con las coberturas que nos ofrecen, en alguna ocasión nos hemos preguntado: ¿Por qué pago tanto? ¿Puede otra compañía ofrecerme los mismos servicios, pero a un mejor precio? En el momento en que pensamos que podemos encontrar una oferta mejor, es justo cuando nos planteamos cambiar de aseguradora.

Ahora bien, antes de dar el paso es importante que tengas en cuenta toda una serie de aspectos para evitar más de un disgusto:

En primer lugar, no nos podemos olvidar de comunicar la baja del contrato de seguro a la compañía de seguros. Las pólizas de seguro son renovables anualmente, y en el caso de que no queramos renovarla será necesario comunicarlo por escrito, un mes antes del vencimiento del contrato, en el caso de los asegurados, y con dos meses de antelación en el caso de las compañías de seguros. Cumplir con este requisito legal nos evitará más de una sorpresa desagradable, ya que si no comunicamos nuestra intención de cambiar de seguro podemos incurrir en un impago de la prima del seguro, con lo cual la aseguradora podría reclamarnos el importe correspondiente.

En segundo lugar, es muy importante tener en cuenta los periodos de cobertura, es decir, el día de finalización del seguro anterior y la entrada en vigor de la nueva póliza, para evitar periodos de no cobertura, evitando el riesgo de que pueda ocurrir un siniestro justo en esos días en los que se carece de respaldo por parte del seguro. Esto sobre todo, lo debemos tener en cuenta en el seguro de auto. En este caso además de los problemas de falta de cobertura, y tener que abonar directamente de nuestro bolsillo los daños y perjuicios causados en un accidente de tráfico, también puede comportarnos otros perjuicios, en forma de sanciones administrativas que oscilan entre los 600-3.000 euros; además de una inmovilización del vehículo.

También es importante tener en cuenta los periodos de carencia. Es decir el tiempo, normalmente computado en meses, que debe transcurrir desde que entra en vigor el seguro hasta que se pueden utilizar los servicios o coberturas contratados. Los periodos de carencia son muy habituales en algunos tipos de seguros, especialmente en el de salud, por lo que es necesario, cuando queramos cambiar de seguro tenerlos en cuenta, para evitar que esos periodos sin cobertura efectiva puedan perjudicarnos.

En tercer lugar, no nos debemos dejar llevar únicamente por el precio. Si nuestro motivo para cambiarnos es porque creemos que pagamos en exceso; antes de optar por otra compañía, debemos comprobar si el nuevo seguro -mucho más económico-, nos ofrece unas buenas coberturas y condiciones. De nuevo, viene a cuento el ejemplo de los seguros de automóvil. A veces las grandes diferencias de precios, entre unos y otros, son por el tema de las franquicias o  ciertos límites en la elección de taller… Todo esto puede suponer una mejora en el precio del seguro, pero a cambio de prescindir de ciertas prestaciones.

En definitiva, si te estás planteando cambiar de compañía y tienes alguna duda al respecto; te recomendamos buscar el asesoramiento de profesionales como los mediadores de seguros, ya que te recomendarán la opción más adecuada.

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