Esto es básico para diferenciar una alergia de una intolerancia alimentaria

Se trata de dos afecciones completamente distintas que solemos confundir

En los últimos diez años se han incrementado considerablemente las reacciones alérgicas a los alimentos, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunidad Clínica (SEIAC). De hecho, sólo en España se calcula que hay 14 millones de personas que padecen algún tipo de alergia, es decir, un 30% de la población.

Ahora bien, nos surge una primera pregunta: ¿es lo mismo una alergia que una intolerancia alimentaria? Habitualmente, nos referimos a ellas como si fueran lo mismo. Pero es un error, ya que se trata de dos afecciones muy distintas.

Principales diferencias entre alergia e intolerancia alimentaria

Como comentan los expertos de FIATC: “A pesar de manifestar algunos síntomas comunes, no es lo mismo tener una intolerancia que sufrir alguna alergia alimentaria”. ¿Pero, en qué se diferencian? Las alergias se producen porque nuestro sistema inmunitario percibe como nocivo un alimento que debería ser inofensivo para nuestro cuerpo. “Cuando nuestro organismo entra en contacto con una sustancia que debería ser inocua, pero que es detectada como peligrosa se produce la reacción alérgica. Para defenderse de esta ‘falsa agresión’, el cuerpo responde con inflamación, urticaria, broncoespasmo, irritación del aparato digestivo, picor en varios puntos del cuerpo…”, afirman desde FIATC.

Por el contrario, una intolerancia alimentaria es una reacción del sistema digestivo ante un alimento u otra sustancia, debido a un déficit de alguna enzima del organismo que impide metabolizarlo correctamente. Sin embargo, “a diferencia de las alergias no se producen respuestas inmunitarias. Los síntomas de la intolerancia en adultos se pueden confundir más bien con aquellos causados por el síndrome de colon irritable, digestión pesada, náusea, diarrea, cólicos abdominales, vómitos, son molestias recurrentes en personas intolerantes a ciertos alimentos”, subrayan expertos de FIATC.

¿Cuáles son los síntomas de estas patologías?

Aunque los síntomas no son iguales, a veces si notamos dolor de barriga, hinchazón, náuseas…, podemos llegar a dudar si padecemos una u otra afección.

Aunque normalmente la mayoría de reacciones por alergia e intolerancia alimentaria son leves, en ocasiones, las alergias pueden acabar en un cuadro médico grave, que requiere hospitalización urgente.

En cuanto a la edad en que suelen producirse, desde FIATC comentan: “Las alergias a alimentos como el huevo y la leche suelen manifestarse en temprana edad y desaparecen después de los 5 años. Otras como la alergia al marisco no desaparecen con los años y suelen presentarse más en edad adulta”.

De todas formas,  desde FIATC recuerdan: “Una alergia puede presentarse en cualquier momento de la vida. Por eso, frente a una manifestación de hipersensibilidad a algún alimento es fundamental tomar precauciones”.

Otra de las diferencias clave entre ambas afecciones es el tiempo en que tardan en aparecer los síntomas. En el caso de las alergias se trata de una reacción definida e inmediata, y los síntomas suelen manifestarse a la media hora de haber ingerido el alimento. Sin embargo, la reacción en las intolerancias no son tan claras y pueden tardar hasta un día en aparecer.

¿Qué debo hacer?

Si tenemos alguna alergia alimentaria debemos eliminar por completo el alimento causante de la misma. Sin embargo no es tan fácil, porqué a menudo no solamente se trata de no ingerir el alérgeno, sino de no estar en contacto con éste y vigilar minuciosamente la composición de todos los alimentos y productos que compramos, etc.

En este sentido desde FIATC aseguran: “Debemos tener cuidado, sobre todo, con los alimentos cuyo origen sea poco seguro o evitar comer platos y elaborados si desconocemos sus ingredientes. Comer fuera de casa o probar la cocina de otros países cuando viajamos son las situaciones más arriesgadas y hay que estar muy atentos. Las reacciones alérgicas pueden ser muy severas y hasta causar la muerte. Arriesgarse no merece la pena y preguntar no cuesta nada”.

En contraposición, en el caso de las intolerancias alimentarias el cuerpo de manera gradual puede llegar a aceptar y tolerar pequeñas cantidades del alimento, sin presentar síntomas o malestar generalizado. Ahora bien, “normalmente, se suelen utilizar las dietas de exclusión. Es decir, se eliminan de la alimentación diaria, potenciales ingredientes irritantes. Como por ejemplo: huevo, leche o gluten, y se observa si se produce una mejora de los síntomas”, aseguran desde FIATC.

En definitiva, en ambos casos, es muy importante seguir las recomendaciones de un médico especialista para encontrar la causa que provoca el malestar y mejorar nuestra calidad de vida. Además, si contamos con un seguro de salud podremos elegir entre un amplio cuadro médico experto para que nos asesoren con los mejores tratamientos en función de cada caso.

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