Viviendas cooperativas

¿Es seguro comprar una vivienda a través de una cooperativa?

Uno de sus atractivos es el precio, pero antes de dar el paso es imprescindible informarse
Erika Parlon
Erika Parlon

¿Hace años que quieres comprar una vivienda, pero no lo consigues debido a los elevados precios del mercado inmobiliario? Pero, ¿sabías que existe una opción que te permite ahorrar dinero? Pues sí y cada vez, cuenta con más seguidores; nos referimos a la adquisición de vivienda a través del régimen de cooperativa. Y, te preguntarás ¿en qué consiste, ¿es una opción segura?

La cooperativa de viviendas, pisos a precios más asequibles

En primer lugar, para situarnos un poco, no está de más conocer una breve definición de lo que es una cooperativa de viviendas. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro, formada por un grupo de personas que comparten básicamente la necesidad de adquirir una vivienda y se unen para acceder a ella en las mejores condiciones de calidad y coste posible, por lo que las viviendas se adquieren a un precio menor que el de otro tipo de promoción.

Además del precio, este tipo de compra tiene otras múltiples ventajas frente a la compra llave en mano. Como por ejemplo: ajustar la planificación de pago, beneficiarse de un régimen fiscal más favorable o participar desde el minuto cero en la toma de decisiones. Sin embargo, es normal que tengas dudas antes de dar el paso y convertirte en cooperativista. Por eso, para aclararlo todo un poco, conoceremos con más detalle cuáles son sus pros y contras.

Puntos fuertes

Como ya te hemos adelantado, lo más favorable de las cooperativas es el precio final de la vivienda, ya que se construye a precio de coste, al desaparecer la figura del promotor. Así pues, comprar una vivienda de este tipo puede salirte entre un 20% y un 25% más barata. Todo ello se traduce en un préstamo hipotecario de menor cuantía y con menos intereses.

Otra ventaja que tiene es la posibilidad de aplazar los pagos y al formar parte de la economía social, la cooperativa está exenta del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), que es del 1%, y del IVA en la compra de suelo. 

También, como cooperativista tienes el derecho de darte de baja voluntaria, con derecho también a recuperar las cantidades aportadas a cuenta de vivienda. En todo caso, te pueden quitar un 5% sobre lo aportado, en el caso de que se califique la baja como no justificada. En cambio, al comprar una vivienda al promotor, aquí si que no hay marcha atrás.

Otro aspecto atractivo de esta opción, como ya hemos comentado, es que siendo cooperativista podrás personalizar la casa a tu manera. Aunque es cierto que hoy en día, cada vez es más frecuente la construcción por parte de promotores de promociones de viviendas personalizadas y diseñadas a gusto del comprador. Pero, en este caso, desde el principio, podrás decidirlo todo a tu gusto, es decir, desde el plano.

Inconvenientes

Ahora bien, en la otra cara de la moneda, cabe destacar toda una serie de desventajas. La principal es que cuando adquieres una vivienda por cooperativa, el precio no está del todo cerrado hasta que no te entregan las llaves, ya que puede haber retrasos inesperados o fallos en el cálculo de los costes. Ahora bien, no te asustes; lo habitual es que haya un margen del 2% de incremento o decremento de coste; tampoco más. 

Otro inconveniente es el desembolso inicial que hay que afrontar, ya que hay que hacer frente al pago del suelo. Depende de la cooperativa, pero el desembolso inicial puede ser un 20-30% del total.

Por otra parte, si decides abandonar la cooperativa, tendrás derecho a reembolsos, es decir, el dinero aportado para el capital social sí que tienen que devolvértelo, pero no las cantidades destinadas para sufragar los gastos de la cooperativa.

En algunas ocasiones, también se han perdido las aportaciones realizadas para la adquisición del suelo. Son los típicos casos de estafas que llegan a los juzgados. Para evitarlas es aconsejable que compruebes que la cooperativa está inscrita en el Registro de Cooperativas correspondiente de la Comunidad Autónoma. También, debes saber si el terreno ya es propiedad de la cooperativa y si es urbanizable o protegido. Esto puedes consultarlo en el Registro de la Propiedad.

Además, los plazos de pago deben estar claros y fijados en los estatutos. Del mismo modo, las cantidades aportadas deben estar protegidas por una aseguradora para evitar una fuga de dinero. En este sentido para tu tranquilidad, cabe decir que la ley obliga a las gestoras de las cooperativas a garantizar las cantidades entregadas por los socios a cuenta de sus viviendas. Y le da dos vías para hacerlo: a través de un seguro de caución -través del cual te indemnizarán por los perjuicios en caso de incumplirse las obligaciones, legales o contractuales de la gestora-, o mediante avales solidarios. 

En este sentido, para evitarnos sorpresas desagradables, vale la pena informarnos y asesorarnos con profesionales del sector. Te recomendamos que te pongas en contacto con tu corredor de confianza, para que te explique claramente estos aspectos y salgas de dudas. Además, también le podrás consultar cuál es el seguro de hogar que más te conviene.

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