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¿Es seguro chupar sapos?

El escándalo del sapo Bufo Alvarius y Nacho Vidal. Qué es, por qué se utiliza y sus consecuencias.
Elisabet Mejuto
Elisabet Mejuto

Bien, el titular es un poco clickbait (lo sabemos), pero no nos hemos podido resistir y es que los viernes en Tiempo Seguro, no nos los tomamos en serio. El escándalo de los sapos estalló con Ignacio Jordá, alias Nacho Vidal, conocido mundialmente por haber sido uno de los actores porno más cotizados del planeta y pupilo de Rocco Siffredi.

No somos juezas, ni policías; no nos toca a nosotras juzgar el triste hecho ocurrido con el fotógrafo José Luis Abad donde se ha visto involucrado Nacho Vidal, así que iremos directamente a la «droga», si se le puede llamar así.

Antes de nada ¿qué es el Bufo Alvarius?

Pese a que el titular puede ocasionar malentendidos, el sapo Bufo Alvarius no se chupa. Este sapo es originario del desierto de Sonora, al noroeste de México. Las secreciones, -que se obtienen de apretar esas glándulas hinchadas que tiene detrás de los ojos- se dejan secar y después, los «facilitadores de estos rituales», las convierten en una especie de polvo.

Según este artículo de la International Center for Ethnobotanical Education, Research and Service (ICEERS), las sustancias se extraen del sapo sin necesidad de causarle ningún daño para después ser inhalados sus vapores.

Rituales

Basándonos en la información aportada por la ICEERS, «en muchos artículos también se afirma que este ritual lleva realizándose siglos o milenios y que forma parte de algunas tradiciones de pueblos indígenas. Lo cierto es que, pese a que actualmente se consume en un contexto ritual, el uso tradicional no existe«.

Facilitador Octavio Rettig en un ritual del Bufo Alvarius

«No se conoce que ninguna etnia ni pueblo indígena de ninguna parte del mundo utilizara este animal en sus rituales, como sí se sabe que se utiliza ayahuasca u otras plantas desde hace milenios, posiblemente. Eso sí, el uso de forma ritual permite reducir los posibles riesgos asociados, ya que hay otras personas presentes sosteniendo el espacio y cuidando de que todo vaya bien.»

Efectos

Antes de explicar los efectos que produce una sustancia de estas características, os queremos dejar las reflexiones de la cantante chilena Moyenei Valdés.

La artista, tras una dilatada experiencia en este tipo de rituales, afirma que «ni es una droga para todos, ni todos la necesitan». Y algo que aún es más importante, se atreve a intuir el porqué de este auge: «hoy en día, estamos tan carentes de espiritualidad, tan carentes de la cultura de lo sagrado que realmente por nuestro mal entendimiento hemos querido salir corriendo a lo que sea. Para entender realmente lo que está pasando, sin culpa ni juicio, hay una necesidad tan grande de la espiritualidad que ¡ya, vamos todos a tomar sapo! ¡vamos todos a tomar ayahuasca… eso viene, de una orfandad espiritual».

La separación de la espiritualidad nos hace, a estas almas, querer encontrar esa «verdad» que sabemos que existe pero no la podemos ver por ningún lugar. Por eso, existe la necesidad urgente de tomar estas, plantas, de fumar este sapo, de comprarlo.

Moyenei Valdés

Las puertas de la percepción (que diría Jim Morrison)

El grupo tomó prestado este poema de William Blake para dar nombre a uno de los grupo más potentes de la historia:

“If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is: infinite.

Si se limpiasen las puertas de la percepción, todas las cosas aparecerían ante el hombre como son: infinitas

William Blake AKA Jim Morrison

No es casualidad haber traído a Jim Morrison o William Blake a este artículo. Y es que, inhalando Bufo, todos los testimonios confirman que «produce una variación extrema en la percepción«. Existen infinidad de vídeos tanto del doctor Octavio Rettig (uno de los facilitadores de Bufo más famosos de México) donde las experiencias son totalmente extremas.

Volviendo al articlo del ICEERS: «Muchas personas describen sensaciones de unidad cósmica, de acceso a una consciencia no dual y a profundas experiencias espirituales. Algunas personas han comparado la experiencia a la experiencia de morir y acceder a estados similares a los descritos en las tradiciones budistas e hinduistas como el Nirvana o el Tathāgata, el más allá del más allá. Es común la pérdida de la sensación de identidad y la disolución del ego, así como sensaciones oceánicas de fundirse con el todo».

¿Es necesario ir tan lejos para «sentir»?

Una sociedad sedienta de vivir «la verdad» o la «espiritualidad» buscará fuera, aquello que no se atreve a mirar dentro. Y el proceso, es cierto que es más complicado de lo que parece. Enfrentarse a los demonios, RECONOCERSE o aceptarse (esto ya es harina de otro costal) y finalmente perdonarse, requiere muchas ganas y pocos sapos. Porque ahí sí que salen, sapos y culebras.

Lo cierto es que no hay un camino para conectar con lo sagrado (que según cuentan, no está fuera). La meditación, cuidar la alimentación, la relación que tenemos con nosotrxs mismxs, empezar a respetarse, a poner las cosas en su sitio, en definitiva a «limpiar el alma». El trabajo duro sin aspiraciones ni expectativas, nos puede poner en el camino para llegar a la evolución que cada unx de nosotrxs haya venido a realizar.

Sí, todo esto suena increíblemente «mágico» pero nada más lejos de la realidad. La curiosidad forma parte del ser humano, experimentar, probar… Pero si esta experimentación la hacemos desde la necesidad de llenar un vacío, la cosa se puede complicar.

Bueno, ya nos hemos puesto muy intensas y hay que ir cerrando el artículo. Os dejamos con Janis Joplin, la «Dama Blanca del Blues» y su eterno Kozmic Blues.

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