No discriminación por sexo

Seas hombre o mujer, tu seguro vale lo mismo

Un canadiense ha cambiado legalmente su sexo para ahorrarse parte del coste de su seguro de autos. Es España, esto no sería posible.
Marian Mateo
Marian Mateo
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Marian Mateo

Hace unos días podíamos leer la sorprendente noticia de un hombre que había cambiado legalmente su sexo para pagar menos en el seguro de su coche.

El diario 20 minutos, que fue el medio que recogió esta noticia, explicaba cómo un joven de 23 años, canadiense, había decidido cambiar de hombre a mujer (al menos, sobre el papel), para ahorrarse 1.100 dólares canadienses (unos 705 euros) anuales a la hora de asegurar su vehículo.

El trámite para realizar el cambio legal, según lo explicado por el diario, tampoco es tan complicado en el país norteamericano. El joven únicamente necesitó obtener un documento de un médico en el que pusiera que se identificaba como mujer, cumpliendo así los requisitos establecidos por las leyes canadienses para realizar el cambio legal. Y, ¡voilà!, se convirtió oficialmente en mujer para alegría de su bolsillo.

En España, no es lo mismo

No vamos a entrar a valorar lo absurdo de la situación. Tampoco, en lo superficial de poner en marcha un trámite de este calado por una razón tan peregrina. Y más, cuando hay personas del colectivo transexual que sufren auténticos calvarios burocráticos para hacer valer su identidad real frente a su identidad física de nacimiento. No será por falta de ganas pero, insistimos, no vamos a entrar más en ello porque lo que aquí nos ocupa es el mundo asegurador. Y, en el caso de los seguros y en España (como en el resto de Europa), esta situación no sería viable.

Y es que, desde diciembre de 2012, las compañías aseguradoras de todo el continente europeo no pueden establecer diferencias en los precios según el género de sus asegurados. Hasta ese momento, esta variable era utilizada para definir un distinto coste de las primas para hombres y mujeres en algunos tipos de seguros.

Así, las aseguradoras empleaban diferentes baremos para varones y féminas en cuestión de fijación de precios. Estadísticamente, las mujeres viven más que los hombres por lo que, por término general resultaba más barato para ellas suscribir un seguro de vida. Por el contrario, consumen más servicios en seguros de salud, por lo que este tipo de coberturas era más caro si el asegurado era mujer. Y estas diferencias se extendían también a otros seguros, como los de autos o los de ahorro finalista.

Pero una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) estableció en 2011 que esta diferencia de trato en los seguros por razón de sexo no era legal. Por ello marcó su prohibición, que entró en vigor a finales del año siguiente.

¿Hasta 2012 no llegó la igualdad a los seguros…?

En realidad, la Unión Europea ya promulgó una Directiva en 2004. Esta aplicaba el principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres a la hora de acceder a bienes o servicios y su suministro. Sin embargo, la ley de adaptación a la normativa española previó una excepción temporal a la norma europea en el caso de estos productos aseguradores. Pero dicha excepción fue anulada por la sentencia del tribunal europeo de 2011. Desde entonces y oficialmente, los precios de los seguros no tienen en cuenta si el asegurado es hombre o mujer.

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