El marcado CE protege al consumidor pero no es una garantía infalible

El seguro no se responsabiliza de los posibles fallos eléctricos o destrozos causados por un producto sin el debido marcado CE

Seguro que os habéis percatado de las siglas CE que llevan los equipos electrónicos, electrodomésticos y gadgets tecnológicos. Pues bien, estas dos letras tienen mucha más importancia de la que creemos y por ello debemos ser muy prudentes. El marcado CE es la garantía de que ese producto en cuestión ha pasado por ciertos controles y con ello se acredita que cumple con la normativa de calidad establecida por la Unión Europea.

Anualmente se realizan planes de inspección por parte de la Administración con el fin de establecer un control. El no cumplimiento de las Directivas vigentes supone la retirada del mercado de equipos que puedan poner en peligro la seguridad y/o la salud de las personas, bienes o que sean perjudiciales para el medioambiente. En caso de infracción en la normativa, la responsabilidad recaerá sobre el fabricante o su representante establecido en la Unión Europea y éste tendrá la obligación de restablecer la conformidad del producto por lo que respecta a las disposiciones sobre el marcado CE.

Pero la OCU advierte que el marcado CE no es una garantía infalible de que el producto sea seguro. De hecho, junto con otras organizaciones de consumidores europeas como el BEUC y ANEC, se ha solicitado a la Comisión Europea un mayor control y vigilancia del mercado.

Así pues, si el usuario compra un producto con el marcado CE que resulta defectuoso y provoca daños, el responsable civil será el fabricante/importador, ciñéndose a la ley 22/94, de 6 de Julio. Pongámonos en la situación que compramos un calefactor para combatir los fríos días de invierno que se avecinan. Éste lleva el debido marcado CE pero debido a alguna tara acaba fundiendo los plomos y quemando algunos de los muebles y enseres de su alrededor. En este caso el consumidor tiene todo el derecho a reclamar y si tiene un seguro de hogar contratado puede cubrir los daños.

Ahora bien, imaginemos que hemos adquirido un equipo que cumple con la normativa CE pero realizamos alguna modificación en él o compramos un recambio sin garantía. Entonces la responsabilidad recae sobre el comprador o la persona que haya instalado la pieza en cuestión. Es decir, solamente estaremos cubiertos si el producto era defectuoso de origen y llevaba el correspondiente marcado CE.

En teoría, todos los productos de venta en el estado español deberían cumplir la normativa europea y llevar el sello CE. Pero eso es en teoría. Si hemos adquirido un producto que no disponga del marcado CE y su uso acaba causando algún siniestro o destrozo en nuestras dependencias, no estaremos cubiertos. Poniendo otro ejemplo, si instalamos una iluminación que no cumple con la normativa y no lleva el marcado CE, y esto provoca un siniestro en nuestra instalación eléctrica, los responsables seremos nosotros. “El último responsable es el propietario o el instalador en su caso” nos cuenta Rafael Nadal, Asesor Senior en Seguros al exponerle la hipotética situación. Y añade: “es triste que las leyes no regulen mejor la importación de este tipo de productos, pero si hay algún problema la culpa es del que no tenía ni idea de lo que compraba”.

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