El bullying modifica el cerebro

Un estudio revela que las víctimas de acoso presentan altos niveles de ansiedad y cambios  en la estructura cerebral

El bullying o acoso escolar es un problema candente y grave. Según un informe de UNICEF, cerca de 150 millones de niños y adolescentes a nivel mundial dice haberlo sufrido. En España, los datos de la Fundación ANAR reflejan que en cada aula hay una media estimada de dos víctimas de bullying.

 

Cada vez son más los estudios que se realizan al respecto y, lamentablemente, sus resultados no reflejan nada bueno. Uno de los últimos análisis es el que ha realizado el King’s College London (en Reino Unido)y que publicó la revista Molecular Psychiatry.

 

La investigación revela que que el acoso escolar puede afectar al cerebro de quienes lo padecen. Se refieren a nivel estructural físico, no solamente consecuencias psicológicas aunque todo va relacionado. De hecho, el estudio también indica que el bullying aumenta el riesgo de sufrir enfermedades mentales.

 

En el mencionado estudio, se evaluó el desarrollo cerebral y la salud mental de una muestra de jóvenes adultos. Se realizaron cuestionarios y exploraciones cerebrales cuando estos tenían 14 años y se repitieron 5 años después, a los 19.

 

Como dato relevante, se observó que quienes habían sido víctimas de acoso, presentaban altos niveles de ansiedad y cambios cerebrales. En concreto, se detectó una disminución del volumen de algunas partes del cerebro como el núcleo caudado y el putamen. Los cambios estructurales en estas zonas puedes afectar a la motivación, la atención y el procesamiento emocional.

 

No es el primer informe que advierte de estas alarmantes consecuencias. Otro estudio, esta vez de la Universidad de Duke (en EE.UU.), publicado enThe Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) advertía de ciertas secuelas físicas del acoso escolar como la inflamación, dolor y más predisposición a caer enfermos. Y, por supuesto, impacto sobre su salud mental ya que tienen mayor predisposición a sufrir ansiedad y depresión.

 

El acoso escolar pasa factura a corto, medio y largo plazo, es un problema y responsabilidad de todos. Además, estas situaciones de acoso se ven extendidas a otros ámbitos fuera de la escuela mediante el poder de internet y las redes sociales. Aunque existen algunas medidas para protegernos del ciberbullying.

 

Si hay padres preocupados leyendo, debemos destacar la importancia de una buena comunicación con nuestros hijos, aunque a veces resulte “misión imposible”. Hay que estar alerta a señales y comportamientos del menor: que no quiera ir a la escuela, que se aísle, que no coma o no duerma, que sufra pesadillas, que sus notas vayan a peor, que presente moratones o heridas sin explicación…etc.

Para ayudarnos a hacer frente a esa difícil situación, recordemos que el seguro escolar cubre gastos médicos como el tratamiento psicológico. Y nunca está de más disponer de un seguro de protección jurídica familiar para obtener asesoramiento de cómo actuar.

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