El alquiler con opción a compra puede ser la solución

¿Alquilar o comprar? Puede que haya una tercera opción que se ajuste mucho mejor a nuestras necesidades

Los españoles dedican más del 30% de su salario a pagar la hipoteca. Así lo reflejan los últimos datos de la Estadística Registral, facilitada por el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España. La tendencia muestra un crecimiento en el esfuerzo que supone a los compradores poder acceder a una propiedad. Quizá por eso, dos de cada tres familias viven de alquiler, casi un cuarto de la población española.

Todos llegamos a un punto en el que se nos plantea la gran duda ¿alquilar o comprar? Por un lado, está esa frustrante sensación de estar tirando el dinero en alquileres abusivos para después acabar sin tener nada tangible. Por otro, el miedo a hipotecarnos de por vida sin saber cuales van a ser nuestras circunstancias en un futuro. A eso se le suman otros factores como los sueldos precarios que no permiten ahorrar para dar una buena entrada o los alquileres que no dejan de subir hasta las nubes.

Pero existe una tercera vía: el alquiler con opción a compra. Una opción que puede ser la más adecuada dadas las condiciones descritas en el párrafo anterior. Como bien dice su nombre, esta modalidad permite invertir el dinero destinado al alquiler a una posible compra. Eso es posible gracias a un contrato doble o mixto que se compone de dos subcontratos, uno estándar de alquiler y otro de compraventa. Esto permite al inquilino vivir de alquiler en la vivienda durante un tiempo determinado para luego comprarla por el precio previamente acordado. Según especificaciones del contrato, se descontarán de ese importe, el total o una parte de las rentas del alquiler que el inquilino ha ido pagando.

También se suele exigir una prima inicial (hablamos de una cantidad bastante superior a las fianzas estándar). Esta cantidad sirve de garantía para el propietario, ya que si una vez finalizado el plazo acordado, el inquilino decide hacerse atrás y no comprar la vivienda, no recuperaría la prima entregada. Todas las condiciones deben quedar perfectamente especificadas en el contrato ya que el alquiler con opción a compra no está expresamente regulado por el Código Civil aunque sí que está aceptado y reconocido en el Reglamento Hipotecario y en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

Un contrato de alquiler con opción a compra debe indicar con precisión:

  • Cantidad de la renta mensual del alquiler
  • Plazo durante el que el inquilino puede estar arrendado
  • Plazo durante el que se puede ejercer el derecho a compra
  • Voluntad expresa del arrendador de vender el inmueble al arrendatario
  • Cantidad de la prima inicial a aportar
  • Porcentaje fijo o variable de las cuestas que se descontará del precio de la venta
  • Exclusividad del inquilino para la compra de esa vivienda durante el plazo establecido en el contrato.

La gran ventaja es que el precio de venta queda fijado al inicio y no podrá ser modificado. Además, permite al inquilino tener acceso a la compra de una vivienda sin necesidad de disponer de grandes ahorros previos. Por su parte, el arrendador o vendedor, tiene la tranquilidad de que venderá el inmueble en un plazo de dos a cinco años como máximo (es lo que se suele estipular en el contrato) y, si el comprador se hiciera atrás, no habría perdido nada. Al revés, se queda con la renta y habrá ido sacando rentabilidad al inmueble con el alquiler.

En cualquier caso, recuerda que tanto propietarios como inquilinos necesitan un seguro de hogar. También habrá que especificar quién se hace cargo de los gastos en la Comunidad de propietarios y de la participación en la Junta.

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