Trastornos del sueño

Dormir mal debe ser una excepción: cuidado con los trastornos del sueño

Pasar una mala noche no debería ser lo habitual; si en tu caso es frecuente, deberías plantearte que lo mismo sufres algún trastorno de sueño específico. Te explicamos los más comunes.
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo
Marian Mateo

Si no consigues dormir bien ni durante suficiente tiempo de forma habitual, tu salud puede verse seriamente afectada (ya te lo explicamos hace unos días). Porque, al igual que una buena dieta y la actividad física, el sueño es un componente crítico para la salud en general.

Cuándo preocuparse

Los trastornos del sueño son, como su nombre indica, problemas relacionados con dormir adecuadamente y suponen un problema para nuestro bienestar cuando se convierten en algo habitual. Pueden ser diagnosticados de diversas maneras y lo bueno es que, una vez descubierto el problema, la mayoría de los casos pueden ser tratados eficazmente. Hay más de 100 tipos diferentes de este tipo de trastornos y suelen agruparse en cuatro categorías:

  • Dificultades para conciliar el sueño y permanecer dormido (como el insomnio)
  • Problemas para permanecer despierto (por ejemplo, la somnolencia diurna excesiva)
  • Problemas para mantener un horario regular de sueño (problemas con el ritmo del sueño)
  • Comportamientos inusuales durante el sueño (conductas que interrumpen el sueño)

Los más frecuentes

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más comunes. La persona que lo sufre muestra dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido. Los episodios pueden aparecer y desaparecer y pueden durar entre 2 y 3 semanas (a corto plazo) o ser duraderos (crónicos). A pesar de ser una dolencia bastante habitual, no se debe subestimar su importancia y sus efectos sobre nuestra salud.

El síndrome de apnea durante el sueño es otro de los más frecuentes en adultos. Según información facilitada por la Biblioteca Nacional de Medicina de EE UU, afecta a entre un 4 y un 20% de la población. Se caracteriza por interrupciones repetidas de la respiración, denominadas apneas, durante el sueño. En muchos casos, estas breves interrupciones (de más de 10 segundos) suponen, durante toda la noche, un total de dos o más horas de oxigenación inadecuada. A veces se asocia a los ronquidos (un ronquido fuerte puede ser un aviso de padecer esta dolencia) pero no todas las personas que roncan sufren de apnea del sueño.

También es bastante común el síndrome de las piernas inquietas. Es una enfermedad causada por alteraciones en la transmisión de hierro y dopamina en el sistema nervioso central. Provoca malestar e incomodidad en las piernas y la necesidad de mover las piernas mientras la persona intenta conciliar el sueño.

Por último, encontramos la narcolepsia, una afección que produce una somnolencia extrema durante el día y la posibilidad de quedarse dormido de repente en cualquier momento y en cualquier situación, con el peligro que ello conlleva.

Por franjas de edad, los niños y adolescentes pueden presentar insomnio, parasomnia (episodios breves de despertar), síndrome de las piernas inquietas o terrores nocturnos. En los adultos, por su parte, son más frecuentes la apnea del sueño y el insomnio y, en menor medida, la narcolepsia.

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