Presidente Down España

DOWN España: “Nuestra experiencia es muy positiva, en general, con el conjunto de todo el ámbito asegurador”

Hace sólo 20 años, la denegación de coberturas a posibles clientes con síndrome de Down era una situación habitual. Sin embargo, esto ha cambiado, aunque aún quedan retos que el seguro debería asumir. Los repasamos con Mateo San Segundo, presidente de DOWN España, en el día Mundial del Síndrome de Down.
Marian Mateo
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Hasta hace poco era relativamente habitual que las personas con síndrome de Down no fueran admitidas en los seguros de Salud, tanto familiares como de forma individual. ¿Se sigue produciendo esta situación?

Todavía se produce, aunque normalmente de forma minoritaria. Excepto algunas situaciones claramente discriminatorias, suelen ser conflictos motivados por falta de información suficiente o una explicación detallada de las condiciones de las pólizas y su cobertura. En los casos que nos llegan a Down España, mediamos ante la compañía y, por lo general, se consigue un acuerdo y una solución satisfactoria tanto para la familia como para la empresa.

¿Existe diferenciación en estos casos si la persona es adulta o un menor?

Lo habitual es que estas situaciones surjan en menores de edad. Muchas veces, cuando la llegada de un hijo con síndrome de Down se incorpora al paquete familiar y los padres quieren incluirles en la cobertura. Es, además, cuando el choque es más fuerte ya que las familias, que no han tenido ningún problema hasta el momento, sienten el rechazo y son conscientes de las condiciones ocultas o no explicitadas claramente.

La razón que las aseguradoras esgrimían para este rechazo son ciertas condiciones de salud que se asocian a este síndrome, lo cual supondría, previsiblemente, un coste mayor en asistencia de salud que la media de la población. ¿Cree que esta justificación es defendible?

Bastante poco defendible, al menos en nuestro país. Las coberturas y atención de salud que da el sistema sanitario público son muy elevadas y las condiciones más prevalentes que podrían justificar esa distinción (cardiopatías, por ejemplo) están bien cubiertas. La asistencia en salud puede aportar mejora cualitativa complementaria (tiempo de respuesta, atención personalizada,…) de forma similar a lo que aporta al resto de la población. Las condiciones de salud específicas del síndrome de Down no son tan gravosas que puedan generar un coste tan apreciable, sobre todo, en las primeras etapas de vida. Es verdad que la etapa adulta más avanzada puede tener un factor más determinante. Por ejemplo, en relación a su mayor predisposición a la enfermedad de Alzheimer y a su envejecimiento precoz. Pero, al tiempo, sabemos que su esperanza de vida es mucho menor (sobre los 62 años actualmente) y que no va aumentar mucho más, precisamente, por esa gran incidencia de la EA. En caso de hacer valoraciones económicas, habría que poner este dato en la balanza y, razonablemente, se equilibrarían las cuentas.

Esta situación de rechazo al aseguramiento no sólo se da en el caso de los seguros de Salud, a veces también en otros seguros (Vida, Decesos…) ¿sabe de alguna otra tipología de seguros en la cual el seguro ponga pegas al aseguramiento de personas con Down? ¿Cuál es la razón que se argumenta en esos casos?

Hace sólo 20 años fue una situación habitual esta denegación de coberturas, basada realmente en la falta de conocimiento sobre la siniestralidad y el riesgo real de las personas con síndrome de Down. Ante la ausencia de esta información, la opción de muchas compañías era no asegurar, lo cual daba grandes problemas. Esta situación cambió cuando desde DOWN ESPAÑA se empezó a facilitar información y mediación a muchas compañías, lo cual facilitó la solución. En la práctica los riesgos y la siniestralidad son más bajos que en la población general. Y no encontramos justificación ninguna para estas diferencias, salvo las basadas en el desconocimiento y el prejuicio.

¿Cómo valora el hecho de que diversas aseguradoras ofrezcan seguros específicos para las personas con síndrome de Down, cree que es una medida positiva?

Sí, si se plantea con el enfoque adecuado. El síndrome de Down conlleva algunas singularidades (sobre todo, en el ámbito sociosanitario) que pueden atenderse a medida con alguno de estos seguros. El ámbito general de las coberturas se puede trasladar muy fácilmente al conjunto de las personas con síndrome de Down sin problemas. En España, la primera experiencia la desarrollamos con Sanitas en una colaboración conjunta, de diseño y de diálogo, que no ha hecho más que generar satisfacción. Es un ejemplo de cooperación útil, tanto para familias, como para asociaciones y para las compañías.

Más allá de lo que sí puede encontrarse en el mercado, sea con mayor o menor dificultad, ¿echan de menos algún tipo de seguros o coberturas que puedan ser especialmente útiles para las personas con Down?

Están por desarrollar servicios y coberturas de respuesta a la situación de la etapa adulta: personas con síndrome de Down mayores de 40 años, que van envejeciendo con sus progenitores también envejecidos y que puedan necesitar coberturas de salud y asistencia propias de población mayor de 65 años.

El principal canal de distribución de seguros, los corredores y agentes de seguros, se caracterizan por una atención personalizada, en relación directa con el cliente y sus necesidades. ¿Conoce este canal, sabe de experiencias directas que le permitan realizar una valoración de su actividad profesional en relación a las personas con Down?

Tenemos muchas experiencias y en general muy satisfactorias. El ámbito de la discapacidad y la forma de abordar a las familias en este ámbito no es especialmente complicado. Pero sí requiere un conocimiento suficiente, una sensibilidad adecuada y una empatía ante las familias, que solemos ser más exigentes y protectoras de lo que lo somos con nuestros otros hijos. Afortunadamente, hay grandes profesionales en esta onda y buena experiencia acumulada ya.

En general, ¿cree que el sector asegurador está mejorando su sensibilidad y sus servicios de cara a las necesidades de las personas con síndrome de Down?

Nuestra experiencia es muy positiva, en general, con el conjunto de todo el ámbito asegurador. Hay interés, búsqueda de vías de relación, iniciativas de colaboración. Hay también habitualmente mucha implicación social en colaboración en proyectos e iniciativas a favor del síndrome de Down. Para nosotros, es un entorno amigable y cercano, normalmente.

Como sociedad, aún nos queda mucho camino para recorrer para considerar normalizado el trato que se presta a las personas con síndrome de Down en muchos ámbitos (alquiler de pisos, laboral, acceso a diferentes servicios públicos…). ¿Qué pediría a la sociedad en general y al mundo del seguro en particular para contribuir a esa normalización?

Hemos avanzado pero todavía existen barreras y las dificultades para conseguir una vida plena en sociedad. Nos falta mucho terreno para que la sociedad sea profundamente abierta e incluyente en relación a las personas con síndrome de Down. Lo vemos en nuestras escuelas, que todavía limitan y niegan la presencia de muchas personas con síndrome de Down (sencillamente, no abordando los cambios necesarios para que esa presencia se produzca). Lo vemos cuando es una minoría de personas con síndrome de Down la que trabaja de ordinario, cuando tendría que ser la mayoría la que lo estuviera haciendo. Lo vemos cuando muchos de los adultos con síndrome de Down nos dicen que se sienten solos, sin amigos o conocidos sin discapacidad con los que relacionarse… Está claro que todavía hay retos por delante. Pero somos optimistas, creemos en un mejor futuro para nuestros hijos e hijas, y sabemos que seguiremos avanzando.

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