Desheredan

Desheredan a sus hij@s por no cuidarles durante la crisis sanitaria

La pandemia ha puesto de manifiesto el sentimiento de abandono y soledad de muchas personas mayores; tanto, que muchas de ellas han decidido desheredar a sus descendientes por haberlos desatendido
Erika Parlon
Erika Parlon
Erika Parlon
Erika Parlon

No cabe duda de que las herencias son un tema delicado. En más de una ocasión provocan desavenencias y disputas familiares que, incluso, pueden llegar a terminar en los tribunales. Pero, ¿qué ocurre si los padres deciden desheredar a sus hijos? ¿Pueden hacerlo? ¿Sabías que desde el inicio de la crisis sanitaria, en marzo, se han disparado las consultas relacionadas con esta cuestión?

Lamentablemente, muchas personas mayores han padecido los efectos del desapego y la soledad durante los meses de confinamiento. Algunos de ellos aseguran que no han recibido ni una sola llamada de sus hijos o una visita para saber cómo se encontraban o si necesitaban algo, etc. De alguna forma, el COVID-19 parece que ha acentuado todavía más el abandono que, desgraciadamente, sufren muchos ancianos en nuestro país.

Ahora bien, ¿es fácil poder desheredar a un hijo/a? Según nuestra legislación, en la mayor parte de España los hijos tienen derecho a recibir, al menos, un tercio del patrimonio de sus padres cuando éstos fallecen; lo que se conoce como la legítima. Por lo tanto, de buenas a primeras no se puede dejar sin herencia a los hijos, es decir, con la ley en mano, los progenitores no son libres para desheredar a sus descendientes salvo que se den unas causas tasadas por ley: el maltrato físico o verbal, que hayan atentado contra su vida o que les hayan negado la manutención. 

¿La falta de contacto personal es motivo para quitar a un hij@ del testamento?

Sin embargo, nuestro Código Civil no menciona la falta de contacto personal como un motivo de peso para borrar a un hij@ del testamento. No obstante, los jueces están empezado a asimilar por similitud el sufrimiento que provoca el abandono con el maltrato, ya que entienden que también vulnera el derecho a la dignidad del afectado. De esta manera, la jurisprudencia está incluyendo una realidad social que, por desgracia, es cada día más frecuente: la de los mayores dependientes que son literalmente ignorados por sus familias.

Lógicamente una riña o una discusión puntual, tras la cual, padres e hijos dejan de hablarse, durante un tiempo, nunca será reconocida como causa de desheredación. Como han indicado los jueces, el desafecto y abandono ha de ser atribuible al heredero y, además, prolongado en el tiempo. Es decir, no basta con que haya una bronca puntual; tiene que haber cuestiones de maltrato psicológico o una clara y patente desatención. Nos referimos a casos en que hijos impiden a los abuelos que tengan relación con sus nietos -con el consiguiente daño emocional que conlleva-, o situaciones en que no atienden a un padre o madre enfermo o dependiente, entre otros supuestos de gravedad.

Pero, aunque haya motivos de peso, la desheredación es un proceso bastante arduo y complejo que puede desembocar en una costosa batalla judicial entre herederos. Y es que hay que tener en cuenta que el sistema de legítimas contenido en nuestro Código Civil es muy difícil de derrocar. Es posible que, en los próximos años, acabemos viendo una reforma que otorgará más flexibilidad al derecho de sucesiones como respuesta a este tipo de situaciones. 

Algunas comunidades han introducido cambios

De momento, comunidades autónomas como Cataluña y Euskadi ya han introducido algunos cambios al respecto. El Parlamento Vasco aprobó en 2015 una ley foral que incorpora el principio de libertad testamentaria, en virtud del cual se puede apartar a uno o más descendientes de la herencia sin justificación. Por su parte, el Código Civil catalán reconoce “la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario” como motivo de desheredación. Además, en mayo de 2019, la Generalitat presentó un anteproyecto de ley que hace referencia expresa al maltrato psicológico para terminar con la ambigüedad legal actual.

Lo ideal en estos casos es que la situación mejorara, es decir, que las familias lleguen a sentarse, hablar y limar esas asperezas que les han llevado a dejar de hablarse. En ocasiones, son debidas a haber mal vendido un terreno, haber tomado una determinada decisión y un largo etcétera. Vale la pena dialogar antes de llegar a los tribunales, aunque a veces si la relación está muy deteriorada, es imposible. 

El seguro de defensa jurídica, a tu lado en estas situaciones 

En estas situaciones, además, no está de más contar con un seguro de defensa jurídica. De esta forma, tendrás a tu disposición un profesional adecuado para resolver tu problema, en este caso de tipo legal. Lógicamente, en su día a día, los corredores especializados en este área están acostumbrados a tratar los problemas, dudas y necesidades que suelen tener los clientes ya que, constantemente, están en relación con temas legales. Por eso, buena parte de los servicios del seguro de defensa jurídica se refieren a temas civiles –como el que abordamos aquí de las herencias-, fiscales, matrimoniales, conflictos de consumo, reclamaciones, etc.

En definitiva, tener un problema legal es todo un dolor de cabeza. Muchas veces, no lo podemos evitar, pero, desde luego, lo que sí se puede conseguir es que sea más llevadero y te cause mucho menos estrés que si cargas tu sol@ con él. Y en resumen, esa es la función de este tipo de seguro. En caso de dudas, lo más recomendable es que te pongas en contacto con tu mediador de confianza. 

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