Cuatro minutos para cerrar Starbucks

Un empleado demanda a la compañía cafetera y le exige cobrar el tiempo que dedica a diario a cerrar el establecimiento

Cuatro minutos. Ni uno más ni uno menos. Ese es el tiempo que Starbucks estima que le lleva a uno de sus empleados cerrar la tienda todos los días justo después del cierre. Un corto periodo de tiempo que los encargados de cerrar cada una de las tiendas no cobran. Douglas Troester, ex supervisor de turno de la compañía cafetera, decidió en 2012 demandar a Starbucks para exigirle que le pague los minutos que dedica a cerrar las puertas y conectar la alarma después del cierre. Y la demanda, calificada de absurda por muchos, ha ido avanzando y se ha convertido en un tema importante, ya que la sentencia final podría afectar a miles de empresas en Estados Unidos. La Corte Suprema de California tiene ahora la palabra y ya ha dicho que dará su veredicto. El abogado Blaine Evanson, experto en demandas de salario y hora, declaró a la prensa norteamericana, que “si un empleado trabaja un par de segundos o un par de minutos después de su horario de trabajo programado, no vamos a requerir que el empleador le pague por ese período de tiempo porque es prácticamente imposible registrar ese tiempo y también rastrearlo a lo largo del tiempo “. Starbucks alega que si la demanda de Troester tiene éxito, revertirá décadas de precedente y abrirá las compuertas de lo que llama pleitos “absurdos”.

Troester afirma que durante su año de empleo en la compañía, el software de Starbucks requería que marcara cada turno de cierre antes de iniciar la tarea de cerrar la tienda físicamente. Además, Troester aseguró que en ocasiones acompañó a sus compañeros de trabajo a sus automóviles (según la política de Starbucks), reabrió a veces la tienda para permitir que los empleados recogieran los artículos que se habían dejado e hizo otras tareas que le obligaron a trabajar de más unos minutos diarios. A la demanda se han unido otros empleados. Un tribunal federal señaló que la Ley de Normas Laborales Justas (FLSA, por sus siglas en inglés) prohíbe las demandas por períodos de tiempo ‘mínimos’ y por tanto falló en favor de Starbucks. La FLSA permite a los empleadores no pagar salarios cuando el tiempo compensatorio era de ‘minimis’, una doctrina que se remonta a una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de 1946. Troester apeló y el Tribunal de Apelación del Noveno Circuito dijo que no encontró una respuesta clara en la ley estatal. Por ello, pidió someter la cuestión al veredicto de la Corte Suprema de California, que aceptó responder. La clave está en determinar si las leyes ordinarias de horarios y salarios prevalece sobre la FLSA y la doctrina de ‘minimis’, un palabra que viene del latín. ‘De minimis non curat lex’, que en latín significa que la ley no se preocupa de insignificancias.

Troester pidió a Starbucks que le pagaran por las siguientes tareas realizadas fuera del horario de trabajo:

  • Por el tiempo pasado saliendo de la tienda después de activar la alarma de seguridad (el sistema requiere salir en un minuto).
  • Por el tiempo dedicado a girar la cerradura de la puerta de entrada de la tienda (de 15 segundos a dos minutos).
  • Para llevar a los compañeros a sus automóviles, de acuerdo con las pautas de seguridad de Starbucks (hasta 45 segundos).
  • Por el tiempo que perdía de vez en cuando al reabrir la puerta para que un compañero de trabajo pudiera recuperar una pertenencia personal olvidada (unos minutos).
  • Por el tiempo dedicado a traer muebles para el patio una vez cada dos meses (unos minutos).

Basado en este supuesto tiempo trabajado, pero no remunerado, el demandante encabezó una demanda colectiva contra Starbucks, en la que acusaba a la compañía del café de falta de pago de salarios mínimos y horas extras.

Starbucks, en primera instancia, argumentó que la reclamación del demandante por los salarios no pagados era de ‘minimis’. Y la justicia le dio la razón, diciendo que “no es necesario pagar el supuesto tiempo de trabajo si es trivialmente pequeño”. El tribunal sostuvo que siempre habrá algunos segundos no contabilizados para configurar una alarma, salir físicamente de la tienda, cerrar la puerta con llave e irse. Y por tanto falló a favor de Starbucks. Troester no se desanimó y apeló oportunamente ante el Tribunal de Apelación del Noveno Circuito federal. Argumentó que la doctrina de ‘minimis ‘ no es una defensa para reclamaciones salariales firmadas bajo el Código Laboral de California. El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito solicitó a la Corte Suprema de California que decida si la ley de ‘minimis’ de la FLSA también se aplica a las peticiones por salarios impagados en California. El 17 de agosto de 2016, la Corte Suprema de California acordó escuchar y decidir el caso. Pasará bastante tiempo antes de que el Tribunal Supremo tome una decisión que, sin duda, tendrá un gran impacto en los empleadores de Central Valley. Si el Tribunal sostiene que la doctrina de ‘minimis’ no debe aplicarse a los reclamos salariales de California, miles de empresas se enfrentarán a una responsabilidad sustancial por todos y cada uno de los empleados que hagan trabajo fuera del horario regulado.

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