Cosas que quizás no sepas del seguro del hogar

¡¿Cubre un estirón de bolso?! Todo el mundo sabe más o menos para qué sirve un seguro del hogar pero hay gastos que jamás se nos ocurriría pensar que quedan cubiertos por este tipo de pólizas.

Pongamos que ocurre un incendio en nuestra vivienda y tenemos que desalojarla. Esta grave circunstancia nos obligará a vivir un tiempo fuera de casa y comportará unos gastos: los de alojamiento provisional de la familia, restaurantes, lavandería, traslado y depósito de muebles y enseres… Y, en función de la gravedad del suceso, también puede comportar gastos de intervención del cuerpo de bomberos, de tareas de retirada de los restos o incluso de demolición de la vivienda.

También podría pasarnos que una de nuestras macetas caiga en plena calle y hiera gravemente a un peatón. ¿Quién pagará la indemnización para resarcirle? ¡Puede llegar a ser cuantiosa! Una póliza del hogar suele cubrir estos imprevistos, que tienen baja probabilidad de producirse pero un alto impacto. “Dentro del seguro del hogar pagamos una parte correspondiente a los riesgos catastróficos, que son aquellos que pueden causarnos perjuicios muy graves, ya que normalmente no tenemos suficiente capacidad económica para asumirlos”, explica Miguel Ángel Francino, director de Multirriesgos de Allianz Seguros.

Y cuando la lavadora se nos estropea, ¿tenemos derecho a pedir que el seguro nos la arregle? ¡Depende! La mayoría de pólizas garantizan la reparación de los electrodomésticos siempre que no superen una antigüedad determinada y hasta un cierto importe. Pero si se te estropean, no dudes en consultar con tu corredor o con tu agente, porque podrías ahorrarte comprar una nueva.

Piensa, además, en los pequeños accidentes que podrías tener en la cocina y que provocan daños en el mobiliario. Por ejemplo, que prenda una paella con aceite y se queme la campana.

Algunas pólizas, aunque no las más básicas, también incluyen el servicio de exterminio de plagas (por ejemplo, de chinches), el borrado de la huella digital (derecho al olvido) en caso de fallecimiento, los daños provocados por nuestra mascota a un tercero, el robo del móvil o del bolso en la calle y las pérdidas ocasionadas por el robo de tarjetas de crédito o cartillas bancarias.

Y si necesitas un manitas, seguramente te entre el servicio. Montar los muebles, colgar una lámpara, colocar enchufes, arreglar el ordenador, cambiar de cerradura por haber perdido las llaves, sustituir una ventana rota… Eso sí, sólo cubre hasta un cierto importe, así que consulta bien el condicionado.

Los peros…

Como en casi todos los seguros, el uso inadecuado y la falta de mantenimiento son causa de exclusión pero hay otras no tan evidentes. Por ejemplo, este tipo de pólizas no suele cubrir los incidentes que se hayan producido en espacios destinados a uso profesional en nuestra vivienda, como el despacho o la sala de consulta.

Tampoco cubrirá los daños que se ocasionen en objectos que, aún estando en ese momento en nuestro hogar, no sean de nuestra propiedad sino de terceros. Por ejemplo, el móvil o el portátil de la empresa.

Para los casos de robo de joyas y de dinero en el hogar mientras estamos de vacaciones, muchas compañías sólo nos pagarán indemnización si el robo se produce dentro de los primeros tres días desde que la vivienda quedó vacía. Si vas a salir más días lo mejor será guardarlas dentro de una caja fuerte, ya que con esta precaución sí que quedan cubiertas.

Y en el caso de los daños provocados por fenómenos atmosféricos, el seguro del hogar normalmente limita su cobertura a una velocidad máxima para el viento y una cantidad máxima de agua caída. A partir de ciertos límites la reclamación ya debe hacerse ante el Consorcio de Compensación de Seguros.


Ver: ‘A las aseguradoras les pican las chinches’

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