Cosas que quizás no sabías del seguro de impago de alquiler

En 2017 este tipo de póliza creció un 30% y en 2018 se prevé que supere el 40%

Poner en alquiler un piso es una de las cosas que provoca más temores a los pequeños propietarios, ya que se arriesgan a que el inquilino deje de pagar y ‘okupe’ el inmueble. Además, el auge del precio de los alquileres ha provocado un aumento de la morosidad, por lo que muchos propietarios están optando por contratar un seguro de impago. De hecho, en 2017 este tipo de póliza creció un 30% y en 2018 se prevé que supere el 40%, según el Observatorio Español del Seguro del Alquiler (OESA).

Su coste se suele situar entre un 3% y un 5% de la renda anual, es decir, para un alquiler de 800 euros la prima media oscila entre los 280 y los 480 euros anuales.

Aunque no fuera su objetivo, este seguro ha servido para abrir el mercado de alquiler a más personas porque permite el acceso a inquilinos que, aún siendo solventes, en el contexto actual tendrían problemas para conseguir cuantiosas fianzas o avales bancarios de difícil acceso.

Pero… ¿qué cubre exactamente un seguro de impago? Además de las mensualidades impagadas por el inquilino, indemniza en el caso de que haya producido daños por actos vandálicos, lleva a cabo reclamaciones en contratos de reparación o mantenimiento, recupera mensualidades perdidas por incendio o explosión, cubre las deudas de suministros (luz, agua, gas…) no pagadas por el inquilino y ofrece asistencia jurídica ante conflictos con el inquilino.

Algunas pólizas también protegen frente al destrozo o robo de muebles y del resto de contenido del inmueble y gestionan la defensa y reclamación ante vecinos por conflictos relacionados con emanaciones de humos, higiene, ruido, actividades peligrosas, servidumbres y pasos, medianerías o vistas.

¿Cómo se procede cuando hay un impago de alquiler? “Cuando se ha agotado la vía de la reclamación amistosa, ya presentada la demanda de desahucio y cumplimentada la reclamación de rentas, el asegurado podrá solicitar a su compañía un adelanto de las rentas impagadas hasta el momento”, explica M. Carmen Mohedas, abogada de ARAG. En este sentido, es primordial notificar el impago con celeridad porque si no se denuncia a tiempo las aseguradoras no suelen dar ningún adelanto y hay que esperar a cobrarlo todo al momento de la sentencia firme de desahucio.

Los peros…

Como en todos los seguros, hay que leer bien las cláusulas de exclusión y las condiciones si no queremos llevarnos alguna sorpresa. Es importante, por ejemplo, tener en cuenta que casi siempre hay un límite máximo de importe cubierto, que suele ser de 12 mensualidades y con una cifra máxima, que varía en función de la póliza y la prima. Asimismo, muchas pólizas de impago tienen franquicia, como pasa en el sector del automóvil, que suele rondar los 300 euros.

Otro aspecto que no debemos pasar por alto es que para el abono de adelantos por los impagos se exige que el arrendador haya iniciado acciones judiciales dentro de un tiempo determinado, normalmente dos o tres meses, desde el inicio del mismo. El resto, además, no se percibe hasta que recaiga sentencia firme.

También hay que saber que si antes de contratar el seguro ya teníamos problemas con este inquilino para cobrar las mensualidades no nos concederán la póliza y si omitimos esta información y lo descubren no tendremos derecho a percibir ningún impago.

Existen, además, otros supuestos concretos en los que muchas aseguradoras excluyen el derecho a recibir ningún abono, por lo que conviene entender bien la letra pequeña del condicionado. Y es aquí donde un profesional del sector nos puede ayudar más, ya que está acostumbrado a trabajar a diario con las cláusulas de este tipo de pólizas.

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