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Consumo responsable, un objetivo común

¿Necesitas todo lo que compras? ¿Buscas una segunda vida para lo que no usas? El progreso nos ha traído muchas cosas buenas y mucha “basura”
Carmen Rodriguez
Carmen Rodriguez
Carmen Rodriguez
Carmen Rodriguez

En septiembre de 2015, 193 países aprobaron la Agenda 2030 de Naciones Unidas donde se fijaron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas para alcanzar un modelo de desarrollo sostenible en lo social, económico y medioambiental.

Desde Tiempo Seguro queremos hacerte participe de las pequeñas acciones que puedes realizar para que este esfuerzo sea algo común, algo con lo que implicarte personalmente.

Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada.


Edmund Burke

Esta frase, tremendamente usada, pero no por ello carente de certeza, es lo que debemos aplicar en nuestro día a día. Pensar que cada acción dejará a nuestros hijos un espacio habitable y un uso justo de los recursos que tienen a su disposición.

Es evidente que un solo ser humano no puede acabar con la pobreza, pero si podemos poner nuestro grano de arena. Para ello podrías integrar en tu rutina alguna de estas acciones.

Acciones para la lucha contra la pobreza

Consumo diario: si bien cada día es más costoso llenar la cesta, puedes elegir que alguno de estos productos tengan el sello de Comercio Justo.

Consumo ocasional: tienes varias opciones en este caso:

  • Regalos, puedes buscar aquellos que contengan un sello de Comercio Justo, regalar un donativo a una ONG (que además desgrava), artículos artesanos, etc.
  • Ropa y juguetes, enseña a los más pequeños a despegarse de los bienes que ya no utilizan, de este modo tanto juguetes como ropa podrán ayudar a otros.
  • Otra vida, los bienes que no uses pueden ser de utilidad para otros. Intenta deshacerte de ellos mediante la compra y venta entre particulares (hay muchas opciones). En caso de que no sea posible la venta, consulta los puntos de recogida para ver si puedes darle un fin social.

Y recuerda la importancia de reciclar todo lo que no vayas a usar o donar.

Regalar comida

Recuerdo que cuando iba a casa de mi abuela, ella siempre me ponía un plato de comida en la mesa. Daba igual la hora del día o si ya había comido. La comida era parte de su “hospitalidad” y su amor.

Ahora es más bien una necesidad que no podemos afrontar sin la ayuda de intermediarios. Para ello puedes hacer un donativo a los que llevan la comida hasta el más necesitado.

El Banco de Alimentos sirvió más de 722 millones de raciones el año pasado, desde que comenzó la crisis del coronavirus sus necesidades se han multiplicado considerablemente. Ayudar con una donativo o una mano extra es otra alternativa para que todos podamos hacer un mejor futuro.

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