¿Qué pasa si tengo un siniestro conduciendo el coche de un fallecido?

Al heredar un coche se ha de notificar el fallecimiento del titular, cambiar el permiso de circulación y revisar la póliza del seguro

Sin lugar a duda, afrontar el fallecimiento de una persona cercana es, por un lado, un suceso inevitable y por el que todos habremos de pasar al menos una vez, y, por otro lado, un momento que pone a prueba a muchos, no sólo por la implicación emocional, sino también por la cantidad de trámites legales que se han de acometer.

Uno de ellos, y que suele pasarse por alto, son los diligencias que atañen al vehículo del fallecido. Nos referimos, primero, al cambio de titularidad en la Jefatura de Tráfico, a la solicitud de un nuevo permiso de circulación y, tercero, a la modificación del seguro que éste tenga contratado.

¿Puedo conducir un coche que no está a mi nombre?

Todo vehículo que circule por las carreteras españolas, obligatoriamente, debe estar inscrito en la Jefatura de Tráfico, donde deberá constar el nombre del titular a efecto de posibles futuras notificaciones. Al tratarse del vehículo de un fallecido, en caso de que no se realice el cambio de titularidad esto conllevaría una infracción grave, similar a la establecida por no respetar el límite de velocidad o por no llevar el cinturón.

La Jefatura de Tráfico establece un plazo de 90 días para notificar la defunción del propietario del vehículo. Este trámite es ineludible tanto si el que lo realiza es oficialmente el heredero del coche o moto, como si el que lo gestiona tiene la “custodia provisional” hasta la adjudicación hereditaria. En este segundo supuesto, Tráfico tramitará un cambio de titularidad temporal que incluirá la especificación: “En poder, hasta su adjudicación hereditaria de… (nombre y apellidos del poseedor)”.

Para realizar esta gestión, entre otros documentos, será indispensable la presentación del Certificado de Defunción, el documento que certifique la posesión del vehículo, la licencia de circulación y la tarjeta de la ITV.

¿Debo tener permiso de circulación a mi nombre?

Como en el paso anterior, Tráfico impone otro plazo de 90 días para, una vez establecido quién es el heredero del vehículo, solicitar la expedición del permiso de circulación a nombre del nuevo propietario. Al tratarse de un trámite a raíz de un fallecimiento, el que realice la gestión deberá presentar la liquidación o exención del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y la declaración de herederos. Por último, al igual que al notificar la defunción, se habrá de pagar una tasa de 55 o 27 euros (precio de 2019), en función de si es un coche o ciclomotor.

¿El seguro ha de modificarse o puedo circular con él?

La respuesta a esta cuestión es sencilla. La Ley de Contrato de Seguro establece que se ha de comunicar a la aseguradora todos los cambios que afecten al conductor, tomador o propietario del vehículo. La misma normativa marca con 15 días el periodo en el que la entidad deberá responder al nuevo propietario.

En esta comunicación la aseguradora puede trasladar diferentes mensajes. Puede optar por mantener la póliza tal y como estaba, cambiando simplemente el titular, es decir, manteniendo prima y condiciones. Otra posibilidad es que, al cambiar las características del conductor, ésta ofrezca nuevas coberturas y, por tanto, nuevo precio. Y la última, es que directamente cancele el seguro.

¿Qué pasa si no modifico el seguro y sufro un siniestro?

En el caso de que el heredero no haya notificado a la aseguradora el cambio de titularidad del vehículo y éste sufra un siniestro, el coche o ciclomotor estaría protegido. Es decir, la entidad estaría obligada a cubrir los daños materiales causados, de acuerdo con la cobertura contratada. Pero el proceso de compensación sería más complejo y largo. Esto se debe a que el nuevo titular deberá acreditar la defunción y aportar la documentación que le acredita como heredero.

Sin embargo, esto cambia si el que conduce el coche tiene menos de 25 años y la póliza cubría sólo a un conductor por encima de esa edad. En ese caso, la aseguradora puede, con toda la razón, negarse a pagar cualquier tipo de indemnización.

Por último, si, como consecuencia del siniestro, el conductor sufre daños personales, estos no están cubiertos. Ya que recordemos que de cara a la aseguradora solo estaba protegido el fallecido.

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