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¿Cómo iniciar una desconexión digital en casa?

Catalina Gil
Catalina Gil
Catalina Gil
Catalina Gil

Estos últimos años hemos sido testigos del aumento de la tecnología en el día a día de los más pequeños. Hasta no hace mucho, lo único que tenían a mano era la tele. Y, ahora, un niño de 2 años es capaz de enviar un Whatsapp con el móvil de sus padres y buscar sus propios vídeos de YouTube.

Y si creíamos que su uso no podía incrementar más, ha tenido que venir una pandemia para demostrarnos que sí es posible. Durante el confinamiento, el consumo de televisión entre los más pequeños ha aumentado un 70%, mientras que el uso de móviles, tablets y consolas ha subido un 80% en el mismo periodo, según datos del Boletín de información sobre el audiovisual en Cataluña (BIAC), de Kantar Media.

Hace tiempo que los expertos alertan de las graves consecuencias que puede tener una exposición abusiva a estos dispositivos: malestar, irritabilidad, aislamiento, alteración de las horas de sueño, sobrepeso, obesidad… Pero lo que más preocupa es la necesidad y dependencia de los menores a estar ‘conectados’, ya que los científicos afirman que afecta claramente a su desarrollo cognitivo.

No hay evidencias científicas de que los niños fueran más felices ni más listos sin la tecnología, pero tampoco tenemos dudas de que su ‘socialización’ sería mejor si no dependieran de la tecnología. Y por ‘socialización’ nos referimos a los momentos con los amigos, en casa, en los restaurantes o en el coche. Por eso, debemos iniciar un proceso de ‘desconexión digital’.

Pautas para iniciar la desconexión

Los expertos recomiendan que, en la medida de lo posible, el uso de las pantallas se reduzca a unos 30 minutos diarios entre los niños de 3-5 años. De 6 a 12 años se aconseja que como mucho sea de una hora al día y de 13 a 16 años se establezca un límite de 2 horas.

Estos tiempos son mucho más elevados, sobre todo después de haber pasado más de dos meses enganchados a ellos. Por eso, para poder desenganchar a los niños de las pantallas lo mejor es establecer unas normas claras. Hay que explicarles qué pueden hacer, qué no y en qué horarios y situaciones.

Reducir el uso de las pantallas siempre depende de cuánto tiempo se pasen y la ‘adicción’ que tengan así que, en esta situación, lo mejor es negociar con ellos. Cada niño es diferente, así como su comportamiento o el rendimiento escolar que tenga. Por lo tanto, dependiendo de las circunstancias, puedes pactar el tiempo de uso de manera razonable e imponiéndote. 

La prohibición nunca sale bien. No podemos prohibirles usar el móvil o la consola, sino que es mucho mejor ofrecerles otras alternativas que no impliquen el uso del móvil y sean más activas. Por ejemplo, hacer deporte, jugar al aire libre o manualidades.   

Hay que tener en cuenta que, como padres, somos sus modelos a seguir, con lo que ellos imitarán nuestros pasos. Si lo que pretendes es que deje de utilizar el móvil, la tablet o los videojuegos, predica con el ejemplo y reduce tu tiempo con el móvil delante suyo para que vean que tú tampoco lo usas.

Sabemos que puede ser complicado iniciar esta desconexión digital después del confinamiento, pero también puede ser el mejor momento, aprovechando la nueva normalidad y los nuevos hábitos.

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