Cómo frenar la adicción a las pantallas de tus hijos

Con estos consejos conseguirás que hagan un uso responsable de las nuevas TIC

Nada más levantarse miran el Whatsapp; mientras desayunan echan un vistazo a las redes sociales: Twitter, Facebook…; después entran en Instagram para ver las ‘stories’ y fotos de sus amigos y a mitad del día, descargan alguna app o un juego divertido… Todo esto lo hacen nuestros hijos de 13-15 años; pero también, un joven de 25 o un adulto de más de 30 o 40 años. Lo cual demuestra que la tecnología está más que presente en nuestras vidas.

Sin duda, todos estamos hiperconectados: nos informamos, divertimos y relacionamos a través de Internet y del uso de pantallas. De hecho, las TIC de por sí, no son perjudiciales. Al contrario, son herramientas que también sirven para mantenernos conectados, comunicarnos y para acercarnos a la actualidad y al conocimiento de una manera más sencilla, accesible y sobre todo rápida.

Ahora bien, especialmente en el caso de los menores, tenemos que estar alerta y percatarnos de cuando están haciendo un uso abusivo, ya que puede tener graves consecuencias en su desarrollo emocional y psicológico.

Detecta a tiempo si tu hijo hace un uso abusivo de Internet

Por lo tanto, si detectamos alguno de estos comportamientos en nuestros hijos, inmediatamente, deberemos poner cartas en el asunto:

  • Cambio de hábitos y aficiones. Años atrás, veíamos a los más pequeños corriendo, saltando o jugando a futbol por las calles y parques. Sin embargo, hoy en día, Internet ha conseguido captar la atención de la mayoría de niños y adolescentes. Esto se nota en el día a día, porque han sustituido el juego físico por el online, pasando muchas más horas conectados y sin hacer ejercicio, con el consecuente aumento, en muchos casos, de la obesidad infantil y juvenil por falta de actividad física.
  • Aislamiento. Cada vez es más común que niños con edades más tempranas tengan teléfono móvil; además de un ordenador en su habitación. Por eso, cada día más menores se encierran en su cuarto horas y horas, sin interactuar prácticamente nada con su familia.
  • Más irritables y menos sociables. Durante la adolescencia los cambios de humor son habituales de por sí. Pero, si de repente, notamos que nuestro hijo está más alterado o inestable de lo normal; puede ser indicativo de que está haciendo un uso excesivo de las nuevas TIC. Además, al pasar gran parte del día conectados, pueden llegar a perder habilidades para relacionarse en la vida real. Todos sabemos que por Internet siempre es más fácil decir cualquier comentario. Ahora bien, en el cara a cara la cosa cambia.
  • Trastornos del sueño. La mayoría de adolescentes, de entre 12 y 18 años, tienen la necesidad de estar conectados las 24 h del día. No se marcan un límite horario, como por ejemplo, hasta la hora de cenar. Al contrario, por la noche muchos se llevan su móvil a la habitación para seguir chateando con los amigos o viendo vídeos en YouTube hasta altas horas de la madrugada. Con lo cual duermen pocas horas y al día siguiente, suelen estar más cansados y tienen más dificultades para poder concentrarse en clase, afectando a la larga a su rendimiento escolar.
  • Posible fracaso escolar. Además, el estar conectados ‘non stop’, les quita tiempo para dedicarse a sus estudios. De tal forma, que los menores que utilizan Internet de forma adictiva tienen mayor riesgo de fracasar en las aulas, a diferencia de los que hacen un uso más racional.
  • Ansiedad y depresión al no poder conectarse. Cada vez más jóvenes entran en pánico si se les olvida el móvil en casa, están en un lugar donde no hay cobertura, se han quedado sin batería y ni que decir si lo pierden… El no tener acceso a la red, les puede llegar a provocar ansiedad y depresión, lo que ya se conoce con el nombre de nomofobia o el miedo a quedarse sin teléfono móvil.

Algunas recomendaciones para que tus hijos usen las TIC con cabeza

Si detectamos alguno de estos síntomas, seguramente lo primero que se nos pase por la cabeza sea prohibirles su uso. Pero, debemos tener cuidado porque no es la solución. Lo ideal es llegar a un acuerdo con ellos para que hagan un uso responsable de Internet. Es decir, establecer unos horarios, lugares y tipos de usos de cumplimiento estricto. Y por supuesto, predicar con el ejemplo.

También, suele ser de gran ayuda comunicarnos y hablar más con nuestros hijos. Comentarles los peligros que puede conllevar un mal uso de las redes o de Internet, para que así ellos mismos puedan tener una actitud crítica frente al uso propio de las nuevas tecnologías. Así como proponerles otras alternativas de ocio como: practicar un deporte, ir al cine, leer un libro, etc.

Ahora bien, si aún siguiendo estos consejos no conseguimos que nuestros hijos superen la adicción a Internet; os recomendamos que os pongáis en manos de profesionales sanitarios, especializados en adicciones.

En este sentido, si tenéis un seguro de salud podréis elegir entre los mejores especialistas que os asesorarán y guiarán para que vuestros hijos digan adiós a esta dependencia tecnológica.

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