Bullying

Cómo detectar a tiempo el ‘bullying’ o acoso escolar

Padres y profesores deben estar alerta para actuar ante la primera sospecha
Erika Parlon
Erika Parlon
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Burlas, insultos, motes denigrantes, humillaciones, chantajes, empujones, patadas… Lamentablemente es el trato vejatorio que reciben, día tras día, los niñ@s que son víctimas del bullying’ o acoso escolar. Cualquier excusa es válida para los agresores, para agredir a sus compañeros. Ya sea porque quien se siente a su lado tiene sobrepeso o es demasiado delgado; porque lleva gafas; es tartamudo; tiene granos; saca buenas o malas notas… De tal modo que cualquiera puede acabar sufriendo en sus propias carnes este tipo de maltrato. 

Otro aspecto preocupante es que la mayoría de quienes padecen el acoso escolar suelen llevarlo en secreto. ¿Por qué? A veces, porque quien lo sufre no es consciente de que lo que sucede no es normal ni tiene que aguantarse. También, puede pasar que les dé vergüenza explicarlo, que piensen que nadie los creerá o que si lo cuentan, la situación pueda, incluso, empeorar.

Sin duda, detectarlo a tiempo es clave para evitar daños psicológicos graves y permanentes. Ahora bien, identificarlo al primer síntoma es tarea tanto de profesores como de padres, quienes deben estar atentos y no dejar pasar por alto, ciertos cambios en el comportamiento de sus hij@s. 

¿Cuándo debemos ponernos en alerta?

Como padres debemos estar atentos, en caso de notar cambios bruscos de comportamiento en nuestros hij@s. Es decir, si últimamente vemos que ya no son los mismos, porque están más tristes; contestan mal; arrancan en cólera; no quieren ir al colegio; no tienen hambre o al contrario, tienen mucha; les cuesta más dormir; tienen pesadillas; ha bajado su rendimiento escolar… Antes de pensar que son actitudes propias de la edad, no está de más que nos preguntemos si estas actitudes se deben a que están sufriendo en primera persona el acoso escolar

Precisamente, en ocasiones, los padres no detectamos a tiempo el bullying porque solemos confundir estas actitudes con comportamientos típicos de la llamada ‘edad del pavo’. Por eso, es del todo recomendable que nos sentemos frente a nuestros hijos, conversemos con ellos con tranquilidad, les preguntemos qué les ocurre… Así podremos averiguar qué les está sucediendo realmente y actuar rápidamente, en caso de tratarse de un caso de acoso.

No cabe duda que una comunicación abierta y positiva nos ayudará a profundizar la relación con nuestros hijos y poder crear un clima de confianza donde sea más fácil identificar los síntomas. Este ambiente seguro también dará pie a una mayor sinceridad para que nuestro hij@ pueda contarnos lo que realmente le está sucediendo.

Atentos al móvil, tabletas y ordenador

En este contexto, no podemos obviar el ciberacoso o ciberbullying, que consiste en la intimidación por medio de las tecnologías digitales. Suele llevarse a cabo en las redes sociales, las plataformas de mensajería como WhatsApp, las plataformas de juegos y los teléfonos móviles. Es un comportamiento que se repite y que busca atemorizar, enfadar o humillar a otras personas. 

Las expresiones más típicas del ciberacoso consisten en la difusión de mentiras o publicación de fotografías vergonzosas de alguien en las redes sociales; el envío de mensajes hirientes o amenazas a través de las plataformas de mensajería; el hacerse pasar por otra persona y enviar mensajes agresivos en su nombre; etc.

Además, a diferencia del acoso escolar, el ciberacoso no termina al llegar a casa, sino que continúa. Y permite que se multiplique el número de espectadores y de hostigadores. Por eso, es importante que tengamos acceso al móvil, al correo y a los perfiles sociales de nuestros hijos.

Habitualmente, el acoso cara a cara y el ciberacoso ocurren al mismo tiempo. Ahora bien, el ciberacoso deja una huella digital, es decir, un registro que puede servir de prueba para ayudar a zanjar el abuso.

¿Qué ocurre en caso de niños pequeños?

Aunque el bullying y el ciberacoso aparecen, especialmente, en alumnos de primaria y ESO -de hecho, los cursos más problemáticos suelen ser 5º y 6º de Primaria-; también hay casos en edades más tempranas. Pero, ¿es fácil detectarlo, cuando son tan pequeños? En el caso de los niños de 5 a 7 años, puede ser un indicativo el hecho de que omitan toda información del colegio. Es decir, que cuando vuelven del cole, no nos cuenten nada de lo que hacen allí, notamos que están menos habladores, más introvertidos… Son señales que algo no va bien y debemos prestar atención, para averiguar qué está pasando.

Un teléfono de ayuda contra el acoso escolar

Aparte de contar con el apoyo familiar y del centro educativo, los menores que están atravesando esta difícil situación también tienen a su disposición una nueva herramienta: un teléfono de ayuda contra el acoso escolar. Marcando el 900 018 018, los niñ@s que deseen pedir auxilio, podrán hacerlo de forma gratuita y anónima. También pueden utilizarlo padres, tutores y educadores.

Este número está disponible todos los días del año y será atendido por psicólogos, pedagogos y especialistas en justicia. Lo gestiona el Ministerio de Educación y Formación Profesional. Además, desde este Ministerio, aseguraron que se iban a tomar medidas contra el acoso escolar con el objetivo de ayudar a las víctimas. También, se advirtió sobre el problema creciente del ciberbullying por el auge de las redes sociales.

En definitiva, tomar conciencia del grave problema que supone el acoso escolar es cosa de todos. Como padres debemos tratar de estar atentos ante cualquier cambio de actitud de nuestro hijo@ que pueda indicar que algo le está sucediendo. 

Profesores, directores de centros educativos y familias deben estar implicados en la lucha contra el bullying. No podemos permitir que siga habiendo víctimas y esto es algo que está en nuestras manos poder solucionar. 

Por otra parte, aunque de entrada no reparemos en ello, contar con un seguro de salud, también puede ayudarnos a afrontar esta situación. En caso de necesitarlo, vuestros hij@s podrán contar con el apoyo de los mejores profesionales y psicólogos que les ayudarán a superar lo antes posible, los traumas y/o secuelas fruto del acoso escolar. También pueden ser útiles los seguros de defensa jurídica, cuyos expertos pueden aconsejarnos y asistirnos legalmente frente a un caso así. En caso de dudas, os recomendamos que os dejéis aconsejar por vuestro mediador de confianza

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