Comer del tupper de un extraño

¿Comerías los platos preparados por un desconocido sin ser un profesional acreditado? Linkinfood es una nueva plataforma de economía colaborativa en el campo alimentario.

Somos muchos los que nos vemos obligados a comer fuera de casa en nuestro día a día. Más allá de los bares de menú y la comida para llevar, encontramos el socorrido mundo de los tuppers o fiambreras. Hay estudiantes que se alimentan a base de platos preparados que sus madres les guardan en esos mágicos recipientes. Y no solamente estudiantes, los trabajadores también acuden a este recurso. Pero ¿qué pasa si se nos acaban las ideas o si no disponemos de tiempo o maña para preparárnoslo? Darío Carrasco, un joven malagueño, vivió esa situación en sus carnes y eso le sirvió para crear la plataforma Linkinfood.

Imaginemos, por un lado, esa gente que no tiene mucha soltura en la cocina o que, como decíamos, no dispone de tiempo. Por otro lado, tenemos a esas personas con habilidades culinarias y algunas que siempre hacen comida de más. Linkinfood es una plataforma social nacida para poner ambas partes en contacto. Los “cocineros” dan salida a su supuesta comida sobrante y los usuarios/compradores pueden disfrutar de comida casera a precio muy razonable (no más de 3€ el plato). Pero ojo a esas comillas en la palabra “cocineros” porque no olvidemos que, realmente, se trata de gente de a pie, no son profesionales autorizados. De hecho, no es obligatorio tener el carné de manipulador de alimentos para vender tus platos en la web. Eso sí, te ofrecen la posibilidad de sacártelo y lo recomiendan encarecidamente. Además, tienen distintos apartados en los cuales proporcionan información sanitaria, normas y consejos.

La idea es muy buena, Linkinfood actúa como escaparate o red social y se lleva una comisión en concepto de publicidad de esos “cocineros”. Seguimos con las comillas pero sin dudar de que esas personas hagan unos exquisitos manjares que ríete tú de los hermanos Roca. No obstante, está claro que una de las preocupaciones más comunes del usuario sea ¿qué pasa si me intoxico? ¿Y si me venden algo en mal estado? Obviamente, desde la plataforma ya han contemplado esa posibilidad y saben cómo cubrirse las espaldas. Defienden que su misión es solamente dar a conocer esos cocineros amateurs y hacer que los usuarios necesitados de tuppers caseros les encuentren. Ellos no venden el producto alimenticio y, por lo tanto, quedan exentos en cuanto a responsabilidad civil.

Alerta, como siempre, al aceptar las Condiciones Generales de Uso (que todos leemos siempre detenidamente) cuando nos registramos en la web. Allí se especifica que Linkinfood no es responsable de ninguna intoxicación. Ellos mismos apuntan que la responsabilidad recaería sobre el cocinero ya que, citamos textualmente, “el uso de esta plataforma es equivalente a invitar a alguien a comer a tu casa”.

Como cocinero te toca andarte con mil ojos y tener bien claro qué producto ofreces. Como usuario deberás especificar si padeces alguna intolerancia o alergia a tener en cuenta. No está de más daros un paseo por el footer de la página web y revisar los distintos apartados informativos.

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