Balonazos con castigo

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Redacción
27 de junio de 2018

Las lesiones causadas a los espectadores por golpes de pelota empiezan a ser castigadas por los tribunales

Hasta hace poco acudir a un espectáculo deportivo no era considerado deporte de riesgo, pero en los últimos años han aflorado a la superficie mediática bastantes casos de aficionados que son lesionados a causa de balonazos que les golpean con fuerza. El fútbol, el baloncesto o el béisbol son ejemplos de deportes que han causado lesiones por el mero hecho de asisitir a un encuentro.

En España, hasta hace poco apenas había legislación o jurisprudencia que permitiera tener una guía clara de las posibles falta o delitos cometidos y de las consencuencias que conllevan. Ni la normativa ni las sentencias existentes son claras para señalar quién debe hacerse cargo de las indemnizaciones por las lesiones originadas a espectadores de eventos deportivos. No es frecuente, pero sucede de vez en cuando que un espectador recibe un balonazo y tiene que ser atendido. No hay un tratamiento unánime a la hora de marcar quién tiene la culpa y quién debe hacerse cargo de las posible indemnizaciones. En lo que sí coinciden leyes y sentencias es en indicar que el espectador es consciente del riesgo (mínimo) que corre.
En este sentido, la sala de lo civil del Tribunal Supremo (TS) desestimó el recurso de casación interpuesto por el abogado de una espectadora contra el Real Zaragoza y su aseguradora, Generali España, tras ser golpeada por un balón de fútbol durante el calentamiento de un partido ante el Athletic de Bilbao en 2013. El impacto le provocó una lesión ocular y la víctima solicitó una indemnización solidaria de 30.891,18 euros.

Según el fallo judicial, en este asunto no se puede entender que se produzca una causalidad jurídica y asegura que, aunque es cierto que un balón proyectado desde el campo a la grada está en el origen del daño, el nexo causal que relaciona realmente las lesiones producidas en un ojo a la espectadora demandante «desaparece desde el momento en que asume un riesgo del propio juego o espectáculo que conoce, como es que un balón pueda proyectarse con mayor o menor potencia hacia la grada que ocupa reglamentariamente detrás de la portería». La sentencia de la sala de lo civil del TS prosigue explicando que la responsabilidad del organizador del evento deportivo no debe enjuiciarse desde la óptica del singular riesgo creado por un lance ordinario del juego, al que es ajeno. «El riesgo que se crea no es algo inesperado o inusual, del que deba responder».
En febrero de 2017, el juzgado de primera instancia de Manresa dictó una sentencia con la que condenaba al Bàsquet Manresa y su aseguradora -Zurich- a pagar a una espectadora que recibió un balonazo en el curso de un partido, a consecuencia del cual se rompió la muñeca y tuvo que coger una larga baja laboral. El tribunal decidió imponer una indemnización de 7.740 euros y la compañía dijo que iba a recurrir.

Otro deporte que conlleva mucho riesgo para el espectador es el automovilismo. Podemos encontrar diversos casos en los que los organizadores de ‘rallies’ han sido condenados. Hace pocos meses, el juzgado de primera instancia 2 de Ponteareas (Pontevedra) condenó a los organizadores a pagar 337.000 euros a las nueve personas que resultaron lesionadas al ser arrolaldos por le vehículo de uno de los participantes. La aseguradora alegó que los espectadores desobedecieron las órdenes y se situaron en un lugar que estaba prohibido para el público.

En Estados Unidos hay muchos ejemplos. John Loos acudió en agosto de 2017 a un partido de béisbol en el estadio Wrigley Field de Chicago. El hombre fue golpeado por una pelota que le rompió la nariz y le fracturó seis huesos del rostro. Además, perdió la visión del ojo izquierdo y presentó demanda por negligencia contra el equipo de Chicago y la organización de la liga (MLB). El aficionado, que alegó que las redes de protección en el estadio no tenían la extensión suficiente para proteger a los seguidores, solicitó una indemnización de 40.000 euros por daños. El juez ha excluido al club de la causa y el proceso sigue con la MLB como único acusado.

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