Ayudas e impulsos para startups

¿Puede mi empresa optar a una tributación reducida? No todo son gastos al abrir un negocio

Emprender, una palabra que ha sonado con fuerza estos últimos años. Otro vocablo que seguro que también os suena es el anglicismo “startup” que no es más que una empresa de nueva creación. Ambos conceptos se relacionan entre ellos y, a su vez, con otros adjetivos y nombres como ilusión, innovación, aventura, riesgo, miedo, etc. Son numerosos los casos de éxito que se nos han vendido como referentes a seguir: Uber, Spotify, Airbnb o MailChimp empezaron como proyectos innovadores en incubadora y han crecido hasta convertirse en empresas de ámbito internacional que mueven millones.

Pero nadie dijo que fuera fácil y los inicios de una startup son duros. Para lograr el éxito deben converger varios factores. No vale con tener una buena idea si no se dispone de financiación ni se sabe vender. Y tampoco servirá tener un gran capital si la idea no resulta atractiva ni útil. Pero es más común el primer caso que el segundo. Los emprendedores suelen empezar con una idea de negocio, ya sea un invento revolucionario o simplemente el detectar una necesidad y estar en el sitio y lugar adecuados. Conseguir el dinero es más complicado.

Por suerte, existen numerosas ayudas, becas y mecenas dispuestos a invertir en empresas de nueva creación. Sin ir más lejos, Allianz dispone de un programa de aceleración para emprendedores en distintos países y, des del noviembre pasado también está disponible en España. No solamente empresas privadas ofrecen ayudas económicas, el Estado impulsa la creación de nuevas empresas con distintos incentivos y subvenciones, igual que se hace desde la Unión Europea.

Además, las entidades de nueva creación tributan con un tipo reducido del 15% en el Impuesto sobre Sociedades durante los dos primeros ejercicios en que su base imponible sea positiva. No obstante, para que eso sea posible se deberán cumplir algunas condiciones. Así lo explica y recoge el Memento Fiscal de Lefebvre:

  1. La empresa se debe haber constituido posteriormente al 01/01/2015 y no formar parte de ningún grupo mercantil.
  1. La empresa debe encontrarse en el inicio del desarrollo de actividades económicas. Quedan fuera aquellas que tengan la consideración de sociedad patrimonial.
  1. No existe ninguna condición referente al volumen de actividad, es decir, no importa el número de empleados ni la cifra de negocios de la entidad.

Si se cumplen los requisitos, la empresa podrá tributar el 15% durante el primer período positivo aunque no sea el primer año de su constitución. También podrá hacerlo en el siguiente ejercicio siempre y cuando vuelva a resultar positivo. Si la entidad tuviera una base imponible negativa en ese período posterior, no optaría al tipo reducido.

Si logras montar tu propia empresa, querrás protegerla como si de un hijo se tratara, por ello hay que contar con ciertas coberturas. Igual que hay una tributación especial, existen también seguros para pymes que se ajustan a las necesidades de estos negocios emergentes.

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