Más de dos millones de ataques informáticos: 40.000 millones de euros en pérdidas

Los datos de empresas y empleados son el bien más preciado para los ciberdelincuentes, analizar los ataques de 2018 nos puede mostrar cómo están evolucionando y hacia qué tipo de datos.

Internet, por sí mismo, ha cambiado la vida de muchos. En la mayoría de los casos para bien, permitiendo el acceso a información sin límites y conectando puntos muy dispares del mundo. Sin embargo, ello trae aparejada que nuestra información personal, como usuarios de la red, ya no nos pertenece de forma tan celosa como solía ser. Y obviamente, hay grupos que son conscientes del valor económico que suponen esos datos personales. Es, con el objetivo de apropiarse de ellos y obtener un beneficio económico, donde reside el objetivo de muchos de los ciberataques que reciben, ya no sólo los usuarios, sino también las empresas y entidades que tienen en su poder grandes y pequeñas bases de datos de sus clientes y/o empleados.

Los ciberataques de 2018 en cifras

Los más de dos millones de ataques informáticos perpetrados en el pasado año, se tradujeron en un impacto económico que alcanzó los 40 mil millones de euros (45 mil millones si lo calculamos en dólares). A pesar de lo alarmante de los datos, lo más preocupante es que son simplemente una estimación, ya que como señala la Alianza de Confianza en Línea (OTA, por sus siglas en inglés), en su ‘Informe de Tendencias de Incidentes e Incumplimientos Cibernéticos’, la realidad, a día de hoy, es que son pocos los ataques denunciados, por lo que las cifras mencionadas seguramente sean muy superiores.

Tal y como explica la OTA, actualmente, es muy complejo tener conocimientos precisos sobre la Red, lo que impide tener una visión global del panorama mundial para conocerlo en su totalidad y tener unos datos fiables. Esto se debe, primero, al bajo porcentaje de denuncias, ya que las organizaciones prefieren no hacer público que son vulnerables y que han sufrido un ataque cibernético. Y, segundo, porque la mayoría de las bases de datos son regionales.

A pesar de la falta de datos globales más precisos, el informe pone énfasis en que el 95% de todos esos ataques podrían haber sido evitados. Para ello sólo es necesario que las empresas, entidades y organizaciones, pequeñas y grandes, tomen conciencia de la importancia de protegerse de este tipo de amenazas digitales. Para ello es imprescindible que todas ellas apliquen protocolos de antivirus a sus sistemas, que trabajen con redes seguras, que todos los datos se almacenen en los recursos que facilite la empresa y no en dispositivos personales y que, por último, se haga un uso responsable de la nube.

Los ciberataques más populares

Para la realización de este informe, la OTA analizó el comportamiento, durante el 2018, de cuatro tipos de ataques cibernéticos. El ranswomware, es decir, el secuestro de sistemas informáticos acompañados de la petición de un rescate; la obtención de datos comprometidos de correos electrónicos; los ataques de denegación de servicio, lo que se traduce en la imposibilidad de utilizar ciertos servicios, y, por último, la vulnerabilidad de los dispositivos en conexión, entre otras.

En el caso del ranswomware, en el pasado año, el número de incidentes, de los que se dio parte, disminuyó, pero el perjuicio económico que causaron aumentó en un 60%, es decir, 8 mil millones de dólares. Es destacable que los ataques de este tipo dirigidos a empresas aumentaron en un 12%.

Al hablar de violación de datos, la OTA pone como ejemplo los que fueron los mayores ataques del 2018. Por un lado, el robo que sufrió la base de datos nacional de identificación de India (Aadhaar) que comprometió más de 1.100 millones de datos. Y, por otro, el escándalo que protagonizaron Facebook y Cambridge Analytica con la exposición de los datos de 87 millones de usuarios.

Sobre los ataques Business Email Compromise, aquellos en los que se consiguen los correos electrónicos de los miembros de una entidad y, por medio de engaños, se les solicita a los trabajadores el envío de fondos, el informe, por medio de datos del FBI, indica que aumentaron en 2018. Es más, en EE.UU. estos se cifraron en 20.000 y tuvieron una repercusión económica de 1.300 millones de dólares. Al remontarse a la etapa 2013-2018 la cuantía asciende hasta los 12,5 millones.

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